La jubilación de un interventor retrasa la apertura de cuatro cuarteles de la Guardia Civil en Galicia
GALICIA
Son los de Ames, Santa Comba, Mos y A Guarda. Según la respuesta de Interior al BNG, no pueden ser entregados mientras no se designe un nuevo funcionario.
23 feb 2011 . Actualizado a las 22:40 h.El Ministerio del Interior mantiene cerrados seis cuarteles en toda Galicia a pesar de que las obras -que han supuesto una inversión total de más de 9,8 millones de euros- están practicamente terminadas. Los centros pendientes de puesta en servicio son los de Ames, Santa Comba, Oleiros, Xinzo, Mos y A Guarda.
Ante esta situación, que ya se prolonga desde hace varios meses, el senador del BNG Xosé Manuel Pérez Bouza realizó una iniciativa parlamentaria para preguntar al ministerio del Interior por las razones del retraso. Y ha obtenido una respuesta.
Según un comunicado de la formación nacionalista, el retraso de la puesta en servicio de los cuarteles de Ames, Santa Comba, Mos y A Guarda se debe a que «o interventor que ía a proceder á recepción das obras se xubilou en decembro de 2010». El ministerio está pendiente de la designación de un nuevo funcionario para determinar la fecha. Mientras, los agentes trabajan en locales que no están en condiciones.
El cuartel de Oleiros tiene pendiente alguna pequeña obra, pero será recepcionado en la primera quincena de marzo. Los agentes destinados en Xinzo de Limia tendrán que esperar durante un tiempo indeterminado. Según el BNG, «as obras remataron no 2008 pero o edificio continúa pechado a cal e canto». El Gobierno dice que tuvo que «redactar un proyecto modificado» y que está a la espera de firmar un contrato para su ejecución.
Un calvario para el cuerpo
La demora en la puesta en marcha de las nuevas instalaciones para la Guardia Civil está alargando el calvario de unidades y usuarios que a diario deben acudir a unos espacios que no reúnen las condiciones para su cometido y que, en la mayoría de los casos, han sido cesiones temporales y provisionales de los ayuntamientos. Este es el caso de Oleiros, donde medio centenar de guardias llevan años en unas antiguas escuelas infantiles que, además, el gobierno local dice ahora que las necesita. La veintena de agentes destinados en Ames están en un bajo cuyo alquiler sale de los fondos municipales, y en Xinzo se alojan en una guardería.