El conselleiro de Cultura ha visitado, junto a un grupo de eurodiputados, el proyecto arquitectónico de Santiago.
30 abr 2010 . Actualizado a las 18:01 h.El conselleiro de Cultura, Roberto Varela, durante una visita con un grupo de eurodiputados al proyecto arquitectónico que se construye en Santiago, y en alusión a las obras sobredimensionadas, ha asegurado que la Ciudad de la Cultura «no es un elefante blanco» (expresión atribuida a posesiones que tienen un costo de mantención mayor que los beneficios que aportan).
Varela ha añadido que aún «no hay cálculos del coste de mantenimiento, porque todavía faltan edificios por concluir», aunque ha apuntado que a finales de este año procederá a la inauguración de dos de los seis inmuebles previstos, que albergarán una biblioteca y los archivos de Galicia.
«Esto no es un elefante blanco, es un proyecto muy importante para Galicia que involucra y debe involucrar a toda la sociedad. Va a ser nuestro símbolo y tenemos que estar orgullosos, porque toda la gente que lo visita reconoce que es un proyecto extraordinario», dijo el conselleiro.
El proyecto, diseñado por el arquitecto estadounidense Peter Eiseman, y encargado por el anterior presidente de la Xunta Manuel Fraga, tenía inicialmente un coste de unos 100 millones de euros pero se ha disparado ya a cerca de 500 millones de euros.
El conselleiro visitó las instalaciones de la Ciudad de la Cultura acompañado de un grupo de eurodiputados de la comisión de cultura del Parlamento Europeo, presidida por el danés Morten Lokkergaard.
«La definición de elefante blanco quizá sea por el tamaño, pero no por lo que quiere decir», comentó Varela, quien opinó que «nació con polémica, como todos lo grandes proyectos arquitectónicos», pero añadió que «todo el mundo acabará asumiendo esto como algo propio, independientemente del efecto dinamizador que va a tener para Galicia», tanto cultural como económico, subrayó.
En ese sentido, comparó la polémica suscitada por el proyecto con la controversia que generaron otras construcciones parecidas entre los que citó el museo Guggenheim en Bilbao, el palacio de la Opera de Sydney o el Lincoln Center de Nueva York.
Al preguntarle acerca de si no le parecía desproporcionado comparar la talla de esas grandes ciudades con Compostela, de unos 100.000 habitantes, el conselleiro respondió que «la Ciudad de la Cultura es una ciudad para toda Galicia, como si Galicia fuera una única ciudad de tres millones de habitantes», y concluyó: «comparativamente no estamos quedando desequilibrados».
Varela, que antes de ejercer de conselleiro de Cultura de la Xunta trabajó de agregado de asuntos culturales en el Consulado de España en Nueva York, añadió que «desde Nueva Jersey hasta el Lincoln Center (de Nueva York) se puede tardar lo mismo que desde la Ciudad de A Coruña a Santiago de Compostela». Varela opinó que «hay que verlo positivamente y hay que tener fe en la proyección internacional que va a dar a Galicia un proyecto de estas características».
El conselleiro señaló que espera inaugurar dos de los seis edificios después de la peregrinación del Papa Benedicto XVI a Compostela, prevista para el 6 de noviembre, coincidiendo con la celebración del Año Xacobeo.
Así, aseguró que «antes de finales de este año» será inaugurada la Biblioteca de Galicia y el Archivo de Galicia, y el año próximo el Museo de Galicia, aunque le quedan todavía al edificio «ocho meses de obras». En cuanto a los edificios administrativo, de la ópera y de arte contemporáneo, apuntó que las obras deberán ajustarse a las disponibilidades presupuestarias, por lo que es necesario «trabajar con pragmatismo».
Por su parte, Lokkergaard observó que «no se puede anticipar encontrarse en esta situación financiera» cuando se planteó la construcción del proyecto y puntualizó que «resulta muy difícil pronosticar» resultados.
Al ser preguntado sobre si él respaldaría ese tipo de proyectos en una circunscripción de su país similar a la de Compostela o Galicia, señaló que «no se puede comparar la situación de Dinamarca» aunque precisó que cuando las autoridades plantearon construir el puente de Orensund, que une a Suecia, «hubo el mismo tipo de discusión».
«Es legítimo discutir esas cuestiones pero una vez esta hecho creo que las generaciones futuras lo apreciarán», dijo el eurodiputado.
Otra de las eurodiputadas que formaron parte de la delegación, la española María Badia, indicó que la Unión Europea no dispone fondos para financiar ese tipo de proyectos, pero sí los que «tengan que ver con el valor añadido europeo, que se hagan con otras ciudades o países vecinos».
En ese sentido, Badía opinó que «un proyecto tan ambicioso como éste no puede quedar sólo en aras de un gobierno» y sugirió que se presente a los premios Mies van der Rohe de carácter bienal que concede la Unión Europea y la Fundació Mies van der Rohe de Barcelona con el propósito de reconocer y recompensar la calidad de la producción arquitectónica en Europa.