La crisis ha dado un respiro a Sogama. Pequeño, eso sí. El complejo medioambiental de Cerceda, que gestiona la basura de 294 municipios de Galicia, el 82% del total, ha recibido en los dos últimos años menos basura de lo habitual, pese a que se han adherido al sistema más municipios.
El pasado año pasaron por las instalaciones de Cerceda 881.710 toneladas de residuos sólidos, de los que 527.026 se trataron en la planta incineradora y el resto se llevaron al depósito de Areosa. Lo habitual es que por Sogama pasen algo más de 900.000 toneladas de desechos al año, de los que en torno a 400.000 van a parar a un basurero ya saturado y que en la actualidad acumula más de dos millones de toneladas.
La reducción en la generación de basura en Galicia debido a la crisis es un hecho, pero se trata de un porcentaje mínimo que en poco alivia la situación desesperada en que se encuentra el complejo, especialmente el depósito de Areosa.
Sogama confía en que mediante unas soluciones u otras se vaya arreglando el problema, aunque siempre al borde del filo. La pregunta, entonces, es si en algún momento la instalación podría verse en la necesidad, tal y como ha hecho Nostián, de llevar parte de la basura que recibe a un basurero privado. Desde la Consellería de Medio Ambiente no se plantean esta hipótesis. «Las otras dos soluciones que existen en Galicia para el tratamiento de residuos, la de Sogama y la de Barbanza, nunca han recurrido, ni es previsible que lo hagan, a vertederos privados para dar respuesta a sus necesidades de vertido», responde Justo de Benito Basanta, secretario xeral de Avaliación e Calidade Ambiental de la Xunta.
Basanta añade que Sogama está «diseñada y dimensionada para dar respuesta a sus necesidades de vertido, y cuando ha sido necesario se han hecho las ampliaciones precisas, como está ocurriendo ahora, que se está aumentando la capacidad del vertedero de Areosa».
Con esta opinión coincide el presidente de la sociedad pública, Luis Lamas, que lamenta, sin embargo, que el Gobierno bipartito no hubiese planteado medidas de choque con antelación, como las que se llevan a cabo en la actualidad. «Cando o bipartito chegou -apunta- , o vertedoiro de Areosa tiña capacidade para varios anos, pero cando chegamos nós atopámonos con que só quedaba oco para meses. E foi porque non se tomaron medidas que agora temos que adoptar nós».
Incineración
Lo cierto, sin embargo, es que Sogama tuvo problemas casi desde su puesta en funcionamiento. La incineradora está dimensionada para tratar un máximo de 550.000 toneladas anuales de basura, por lo que el objetivo inicial del vertedero de Areosa, que en principio tenía un carácter provisional, era acumular solo el rechazo de los desperdicios. La realidad fue otra. En el 2001, cuando el depósito logró la autorización, ya albergaba en su interior un millón de toneladas. Y el problema fue en aumento año tras año.
La solución definitiva, tanto a Sogama como a la gestión integral de los residuos de Galicia, tendrá que llegar del plan que está elaborando Medio Ambiente, ya que el que dejó listo el bipartito para su aprobación nunca llegó a pasar por el Consello da Xunta. Una opción pasa por ampliar la capacidad de incineración en Sogama, o incluso de crear otra planta en el sur. Pero, a día de hoy, no hay una decisión tomada.