Los parlamentarios temen que el voto favorable a la reforma encubra una «amnistía xeneralizada»

D. S.

GALICIA

23 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Con menos turbulencias que en la semana pasada, pero con las posiciones igual de firmes. Así transcurrió la reunión que el grupo parlamentario del PSdeG celebró ayer durante casi tres horas, en las que el debate abierto en torno a la reforma de la Lei do Solo fue el asunto estrella.

Los diputados que rechazan ir de la mano con el PP en este asunto se anclaron otra vez en su posición, aguantando el pulso que libran con el secretario general del partido, Pachi Vázquez, que inicialmente era partidario de acordar la reforma con la Xunta. Entre los miembros de este grupo díscolo con la dirección están la ex conselleira de Política Territorial María José Caride; el anterior portavoz parlamentario, Ismael Rego; el actual portavoz de infraestructuras, Pablo López Vidal; así como el portavoz en asuntos lingüístico, Francisco Cerviño.

Todos ellos tomaron la palabra en la reunión de ayer para advertir a Pachi Vázquez que el pacto con el PP supondría modificar radicalmente la posición del partido e incluso «cambiar a súa cultura» favorable a la protección del territorio. Es más, algunos representantes advirtieron de que la abstención en esta cuestión puede ser demoledora y tener efectos negativos para el partido. «O mellor sería ter unha posición, si ou non», señala uno de estos parlamentarios, asegurando que la abstención es «a non posición».

Pero el principal recelo que plantean a la Lei do Solo del PP es que se trata, en su opinión, de una «amnistía xeneralizada» de las ilegalidades urbanísticas cometidas en los últimos años. Parece que buena parte del partido no está dispuesta a pasar por ese asunto, y esgrime el caso del concello lucense de Barreiros como ejemplo.