Por segunda vez en el último medio año, el Gobierno de Alberto Núñez Feijoo vuelve a tropezar con las anomalías que rodean a los procesos de selección de personal de la Xunta. En octubre del año pasado saltó a la luz el caso de la presunta filtración de una prueba para el acceso al cuerpo administrativo de la Administración autonómica (subgrupo C1), tras constatarse que tres de los aspirantes, que eran hermanos, figuraban entre las cinco personas que obtuvieron las mejores notas. Y eso que fueron unos 5.000 opositores los que competían para hacerse con una de las 140 plazas convocadas.
La Dirección Xeral de Función Pública optó en aquel momento por abrir una investigación interna sobre dicha oposición, tras lo cual decidió apartar del proceso a los tres hermanos, pero dando por válidas las demás pruebas realizadas para no causar un daño irreparable al resto de los aspirantes. El nuevo caso es algo diferente, porque esta vez son dos jefes de servicio de la Consellería de Facenda, de la que forma parte también Función Pública, los que aparecen en la nómina de afectados.