Fernanda Gómez tiene 41 años y pocas, muy pocas expectativas para el año que viene: «Será igual o peor que este», vaticina a menos de 100 metros de la oficina del Inem en A Coruña. Empleada en el sector de la limpieza, Fernanda completó a mediados de diciembre dos meses de trabajo tras año y medio de paro. Y ahora inicia el carrusel administrativo para retomar la ayuda familiar: 420 euros que han sido los ingresos mensuales con los que ha ido capeando los últimos años.
Con una hija de siete años, maltratada y separada ni su ex pareja ni la Administración han cumplido con los compromisos a los que estaban obligados. Él no pasa la pensión y la Xunta no acaba de librar el salario da liberdade, ni los compromisos para facilitarle un empleo. Así que, es normal, Fernanda no tiene mucha confianza en la tutela de la Administración.
-¿Qué piensa cuando oye las noticias sobre la situación económica, la posible mejoría...?
-A mí no me hace falta ver la realidad en las noticias, la veo aquí, cada vez que vengo a la cola del paro y me doy cuenta de la cantidad de gente que hay.
Si las condiciones económicas no mejoran será muy difícil que encuentre empleo. Y, además, se ha encontrado con una dificultad añadida que la tiene encendida: «Dan muchísimas facilidades a los de fuera y ninguna a las que somos de aquí». Relata las veces que ha intentado acceder a un empleo y se ha quedado a las puertas: «Porque el Gobierno ayuda para que se contraten inmigrantes. Fíjese». Y señala a supermercados que, dice, solo contratan cajeras inmigrantes. Mucho trabajo duro, poco dinero negro y, de fondo, el peligroso discurso de la desesperación. Así que a Fernanda, a pocos días del cambio de fecha, la única cifra que ve en lontananza son los 420 euros de la ayuda familiar que, si tiene suerte, cobrará en enero aunque, con las tramitaciones que se estaban produciendo en la oficina de empleo a finales de diciembre, hasta lo duda: «Es posible que no me llegue hasta febrero».
El 2010 será para Fernanda un año de lucha feroz para encontrar un empleo, para recibir lo prometido por la Xunta, para que el padre de su hija le dé lo que le debe, para pasar quincenalmente por Cáritas a recibir una bolsa de alimentos...
-Un año para sobrevivir.
-¿Y luego qué cree que he estado haciendo hasta ahora?