La borrasca dejó a su paso una estela de árboles caídos, inundaciones y carreteras cortadas
16 nov 2009 . Actualizado a las 13:42 h.El temporal que atravesó Galicia durante la jornada de ayer dejó a su paso por la comunidad una estela de inundaciones, árboles caídos y cortes de carreteras. Entre otros, estuvo cerrado al tráfico el tramo de la N-550 a su paso por Tui, que no se pudo abrir hasta las tres de la tarde. La zona más afectada por las lluvias fue el sur de Galicia, particularmente la provincia de Pontevedra. Pero también hubo fuertes vientos en zonas de montaña de Lugo y Ourense, con ráfagas que alcanzaron los 126 kilómetros por hora en Cabeza de Manzaneda, y los 123 kilómetros por hora en Os Ancares.
La borrasca provocó más de un centenar de intervenciones de los servicios de emergencias en el área de Vigo. Los vientos de hasta 107 kilómetros por hora arrancaron árboles en pleno centro de la ciudad (monte del Castro y avenida de Castelao) y provocaron el desprendimiento de cubiertas y uralitas; mientras que la lluvia, que cayó de forma intensa entre las 11 y las 14.30 horas, anegó bajos y obras de reforma que se están haciendo en diferentes puntos de la ciudad. En Cangas, la Policía Local se vio obligada a desalojar un pabellón polideportivo por el desprendimiento de una cubierta y en la comarca del río Miñor fue necesaria la retirada de vehículos aparcados a ambas márgenes del cauce, por el riesgo de desbordamiento.
Lodos en la ría de Arousa
En Vilagarcía, la lluvia provocó inundaciones en varios locales comerciales del centro urbano y el anegamiento de varias viviendas. También dejó una estampa preocupante en la desembocadura del Ulla. El río Fornos, que desagua en ese cauce, se convirtió en un caudal de lodos procedentes, según los vecinos, de las obras del AVE que se ejecutan en las proximidades. Ese lodo fue a dar, arrastrado por la lluvia, a las inmediaciones de un banco marisquero de gran importancia en Arousa, el de Os Lombos do Ulla. Las inundaciones llegaron incluso a la playa de A Concha, en Vilagarcía, cuya parte alta se convirtió ayer en una laguna. Por otro lado, la carpa de la Festa do Porquiño ao Espeto de Vilaxoán acabó siendo derribada por las fuertes rachas de viento, por lo que la celebración tuvo que trasladarse al Club de Remo de Vilaxoán.
En Vilanova se desbordaron varios ríos, lo que produjo inundaciones en lugares como Baión, Caleiro y el propio centro urbano en la zona de O Cabo. En el resto de los municipios los problemas fueron muy similares: carreteras locales cortadas y árboles caídos.
Las intensas lluvias también provocaron, pasadas las ocho de la tarde, la caída del muro de cierre de la bodega Condes de Albarei, en Cambados. En la comarca de Pontevedra, el temporal dejó en la jornada de ayer una sucesión de árboles caídos, ramas arrancadas de cuajo, contenedores movidos, antenas de televisión que amenazaban con venirse abajo y pequeñas inundaciones. Lo cierto es que, en los momentos de mayor intensidad, las intervenciones de los servicios de emergencias fueron continuas. Asimismo, se produjeron cortes de luz en la zona de Marín. En Santiago, los mayores problemas se registraron a partir de las ocho de la mañana, cuando comenzó a llover intensamente y la centralita de los bomberos se saturó de llamadas. Aunque no se produjeron daños de consideración, fue necesario achicar la planta de la Colegiata de Sar, que quedó anegada. Feligreses y bomberos colaboraron en los trabajos. Los principales daños los provocó la caída de un árbol de grandes dimensiones en la plaza de León, que se vino abajo sobre una furgoneta de la asociación Aspanaes. Cortes de luz, bolsas de agua y averías eléctricas fueron las principales incidencias. Las intensas lluvias registradas durante la madrugada y mañana del domingo en A Mariña provocaron el colapso de la red de saneamiento y la inundación de varias calles en San Cibrao (Cervo).