La crisis económica ahoga a los emigrantes gallegos en Argentina

Arturo Lezcano González

GALICIA

Las ayudas asistenciales españolas contribuyen a paliar la situación y evitan que se llegue a casos de emergencia

04 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Después de seis años de crecimiento ininterrumpido y a ritmo chino, Argentina se enfrenta a la posibilidad de cerrar el ejercicio en negativo. El año 2009 presenta números que, aunque lejos de ser los de las crisis recurrentes que afectan al país austral, igualmente repercuten sobre la población y ahogan especialmente a los sectores más vulnerables. Entre ellos, el que conforma el grueso de la comunidad gallega en Argentina, metido en edad de jubilación.

El binomio desempleo-inflación incide directamente en la cantidad de personas que viven bajo el umbral de la pobreza, un caballo de batalla en Argentina que en los últimos días ha sido objeto de polémica, pues distan mucho los datos del Gobierno de los que maneja, entre otros, la Iglesia católica. Un total de 226.000 personas perdieron su empleo en el primer semestre de este año, mientras la inflación (oficial) creció en más de un 4%, un índice que se triplica según los cálculos de consultoras privadas y que se ha de añadir al fuerte aumento de precios del último lustro. En esa tesitura, el bolsillo se resiente, y en el caso de la población gallega, la edad es un agravante: «Las jubilaciones corren detrás de la inflación, por lo que se pierde poder adquisitivo muy rápidamente. Tenemos mucha gente con más de 70 años, que depende de lo asistencial y que se tiene que apoyar en el Estado», asegura Alejandro López Dobarro, delegado de la Xunta en Buenos Aires.

El Centro Gallego, el centenario hospital de la colectividad, cuenta actualmente con 22.000 socios, de los cuales 8.000 son nacidos en Galicia, y la mayor parte de los demás, descendientes. Allí también palpan la crisis con los dedos: «Estamos notando claramente un aumento de la morosidad: el pago de la cuota mensual del centro, aun estando por debajo de los valores de mercado, se retrasa mucho últimamente. La población está sin dinero y a los jubilados les cuesta llegar», apunta el gerente general de la Fundación Galicia Saúde, Jorge Herreros.

Sin embargo, las instituciones gallegas y españolas defienden la política asistencial como respaldo al emigrante en situación de riesgo. Ya sea real el 14% de pobreza que reconoce el Gobierno o el 30% que denuncia la Iglesia, es complicado ver a gallegos en esa situación de emergencia, según el consejero de Trabajo de la Embajada de España, Guillermo Hernández Cerviño: «Ningún español que cobre la prestación no contributiva (este año serán unos 29.000) está en situación de pobreza, porque con las ayudas duplican el ingreso que marca ese umbral».

En Avellaneda, al sur de Buenos Aires, donde residen miles de gallegos, la crisis mete en más estrecheces a un sector ya de por sí humilde: «Aquí cuesta mucho más llegar a fin de mes, el dinero no alcanza: la inflación es muy fuerte, los medicamentos subieron y no pueden comprarlos. Muchos de sus hijos están desocupados y los padres les tienen que ayudar», afirma Alejandra Sangil, trabajadora social del Centro Gallego de Jubilados de Avellaneda.