24 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.
Natalia Varela, coruñesa de 30 años, no emigró por falta de estabilidad. Tenía un contrato indefinido en un centro de día, pero tras acabar un máster en gerontología comenzó a interesarse por la dramaterapia en demencia. Tenía ganas de profundizar en esta área que en España no existe, por lo que se fue a Cambridge. «Aquí no tenía oportunidades», dice. En septiembre iniciará otro máster en la especialidad y acaba de dejar su trabajo en un hospital de esta urbe inglesa para centrarse en su línea de investigación.
Aún está barajando las ofertas, pero asegura que hay muchísimo trabajo: «Yo quiero un sitio en donde se apliquen terapias alternativas, y tampoco descarto quedarme», señala con convicción.