El número de camiones aumentó en los últimos días para forzar el ritmo de retirada de escombro
23 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.En Vega de Valcarce no hay técnico que se atreva a dar un plazo para acabar las obras de desmontado de parte de una de las montañas de la sierra de La Escrita y poder abrir de nuevo la A-6. Como tiempo más aproximado para que Galicia pueda comunicarse con la Meseta por autovía, sin recurrir al engorroso desvío de cinco kilómetros por la vieja N-VI, en el Bierzo, se habla del próximo verano y, si las condiciones son propicias, quizá un poco antes.
Nadie quiere oír hablar de plazos porque queda mucha obra por hacer y, sobre todo, porque el invierno puede ralentizar los trabajos que, de un tiempo a esta parte, se agilizaron considerablemente. Una temporada de lluvias o nieves frenaría la labor de las máquinas y los vehículos encargados de retirar el escombro que las palas van quitando paulatinamente.
Quienes hasta ahora dieron plazos hablaron por hablar. Prueba de ello es que los que, en el momento de cerrarse la autovía, se refirieron a un corte de unos seis meses se equivocaron y mucho.
«A mayores de lo que pueda suceder con las condiciones meteorológicas, que pueden jugar un papel decisivo, resulta que no se puede precisar cuánta piedra queda por sacar de la montaña», explicó un operario que pidió no ser identificado. Recordó que actualmente estaban siendo muy dificultosos los trabajos como consecuencia de la orografía y, sobre todo, por el riesgo de que el terreno pueda ceder en cualquier momento como consecuencia de tanto trasiego.
La actividad en la zona es intensa y parece que aún lo será más en los próximos días, en los que está previsto que se incorpore más material. A principios de esta semana trabajaban tres grandes camiones para retirar las piedras. En días sucesivos se incorporó un cuarto y próximamente llegarán otros cinco más. Las previsiones hablan de que en breve estarán operativos un total de once. Este es el número máximo de vehículos de esta características que, tal y como es la situación en la montaña, podrán trabajar de manera sincronizada. No podrán traer más, según indicaron algunos operarios. Cada uno de estos camiones transporta un total de 35 toneladas de material, pero a un ritmo muy lento.
Cincuenta personas
Actualmente trabajan en las obras unas cincuenta personas que pertenecen a distintas empresas. Además de las palas y los camiones, por las pistas habilitadas especialmente para poder hacer los trabajos circulan también tractores cisterna y hormigoneras.
«Estamos trabajando doce horas de forma ininterrumpida de lunes a domingo, con el cambio de personal correspondiente en cada turno. Se empieza a operar a las siete y media de la mañana y, en ocasiones, se llega a primeras horas de la noche», dijo uno de los trabajadores en el descanso de hora y media para comer. «Puede dar la sensación de que todo va muy lento, sin embargo no se puede hacer mucho más por cuestiones de seguridad y, sobre todo, porque la montaña es como es», añadió.