Blanco se pone el casco para animar a los tuneladores

D. S.

GALICIA

22 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Con traje, pero desencorbatado, y ataviado con un casco de obra y chaleco reflectante. Así se presentó ayer el ministro de Fomento, José Blanco, en las proximidades del viaducto del río Ulla para realizar la primera visita dentro del «estricto seguimiento» que se propone hacer de la evolución de las obras del AVE gallego.

En compañía del conselleiro de Medio Ambiente, Agustín Hernández; del delegado del Gobierno en Galicia, Antón Louro, y de varios alcaldes de una y otra ribera del río, Blanco tuvo la oportunidad de mancharse los zapatos de barro y de interesarse por la evolución de los trabajos. En las inmediaciones de Ponte Ulla se montó un impresionante dispositivo de seguridad que mantuvo entretenidos a los lugareños, mientras la mayor parte de los trabajadores del AVE se tomaron el día de descanso para darle paso a las autoridades.

Pero no todos hicieron fiesta, porque ayer tocaba derribar las últimas piedras del túnel de Castro, como si de la puerta santa de la catedral de Santiago se tratara. Este túnel atraviesa en realidad un monte en la zona de Gundián, en A Estrada, durante casi medio kilómetro, y la previsión es que algún día circule por su plataforma el tren a una velocidad de hasta 350 kilómetros por hora. La perforación de este monte siguiendo el nuevo método austríaco de «avance y destroza» costó 8,5 millones de euros, según Fomento.

«Aquí Bandeira»

Pero el método de perforación que se exhibió ante la prensa parecía, más que el austríaco, el de toda la vida. El de siempre. De hecho, fueron dos operarios quienes desde dentro del túnel empezaron a derribar su entrada con una especie de compresor, ante la curiosa mirada del ministro y de todos los presentes. Caído el muro, como la puerta santa, todos empezaron a aplaudir. Los operarios, muy contentos de su actuación, asomaron de inmediato la cabeza: «Eiiii, aquí Bandeira», gritaban felices, en alusión a la parroquia de Silleda, que de este modo se ganaba un lugar en la historia del AVE gallego, mientras los alcaldes y representantes municipales de Boqueixón, Vedra y A Estrada miraban como de soslayo.

La inspección del túnel de Castro es la que primera que realiza José Blanco de manera oficial a las obras del AVE en Galicia. Pero en los próximos meses se familiarizará mucho más con este tipo de actos, que extenderá también a las obras del eje atlántico y de los accesos a las ciudades, para tener información de primera mano sobre la evolución de los trabajos.