Los últimos contrabandistas eludieron la cárcel, y el juicio contra Nené Barral sigue pendiente
GALICIA
El año pasado, Aduanas daba por erradicado el contrabando de tabaco, cuyos decomisos apenas tenían peso en las estadísticas de la Agencia Tributaria. Se basaba en datos del 2007, cuando todavía las mafias chinas no habían inundado de tabaco falsificado los mercadillos gallegos.
Quizás por ello se relajó también la presión judicial hacia los contrabandistas. Prueba de esa laxitud es que el pasado año se libraron de la cárcel los 41 integrantes de una de las redes de contrabando más activas en las rías gallegas en los ochenta, la del clan de Ferrazo. El sumario llevaba un decenio abierto y, para darle carpetazo, abogados y fiscales llegaron a un acuerdo por el que los acusados renunciaban al patrimonio que se les había incautado a cambio de no ir a la cárcel.
Queda pendiente, con todo, el juicio por el último gran alijo de tabaco aprehendido en Galicia, el que le costó la alcaldía a José Ramón Barral, el ex alcalde de Ribadumia, más conocido como Nené. Detenido por Vázquez Taín en el año 2001 como presunto responsable de un alijo de 430.000 cajetillas de la marca Magnum halladas en un contenedor en Vigo, Nené Barral sigue asegurando, después de ocho años sin que aún se celebrara el juicio, que se trataba de una mercancía legal que estaba en un puerto franco con destino a otro país de la UE.
Aquellos viejos contrabandistas trataban directamente con las multinacionales que distribuían el tabaco por vía legal. Ahora, las malas lenguas dicen que son esas mismas empresas las que fabrican en China.