Poco más de siete meses después de ser inaugurada, la vía de alta capacidad de Barbanza está siendo reparada en su totalidad para evitar que siga encharcándose
04 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Lunes: los obreros, sus conos y vallas están en la autovía que da acceso a la comarca coruñesa de Barbanza. Martes: los obreros, sus conos y vallas están en la autovía de Barbanza... Miércoles, jueves, viernes... Más de lo mismo. Con solo siete meses y medio de vida, es decir, casi recién inaugurada, la vía de alta capacidad que va desde Ribeira hasta Padrón se está reivindicando como una criatura llena de pupas y necesitada de atenciones. Además, si hasta ahora llegaba con que de cuando en vez se le pusiese una tirita aquí o allá, en los últimos días la cosa ha cambiado bastante: los operarios llevan más de una semana haciendo una reparación de cabo a rabo en la mediana, es decir, a lo largo de 40 kilómetros, porque resulta que el drenaje del vial es deficiente. El problema, en realidad, se veía venir.
El 15 de diciembre del 2008 marcó un antes y un después en Barbanza. Ese día, al fin, una autovía borraba del mapa aquella vía rápida de trazado infernal que dejaba muertos en cada curva. El cambio fue tal que, en cuanto el primer coche circuló de Ribeira a Padrón por el nuevo asfalto, empezaron a evaporarse las quejas por las obras, por los meses que las comunicaciones quedaron reducidas a la vieja carretera comarcal... Y una especie de cielo azul celeste se posó sobre la nueva infraestructura viaria. Pero no puede decirse que tardasen mucho en aparecer los primeros nubarrones.
Lo hicieron, nunca mejor dicho, con las lluvias. La carretera comenzó a encharcarse. Ahí es nada. A poco que lloviese de manera intensa, los coches tenían que sortear charcos y por el arcén podían verse riachuelos. El PP, entonces en la oposición, puso el grito en el cielo. Y su diputado por Barbanza, Ruiz Rivas, prometió acabar con el problema al llegar al poder.
Poner arquetas
Ahora, parece que las palabras se han traducido en hechos. Aunque desde la consellería ni afirman ni desmienten, a pie de obra cuentan que se está actuando en toda la mediana porque es necesario poner arquetas para facilitar el drenaje. Pese a que la carretera pasa por concellos con gobiernos de todos los colores, de momento no se han oído quejas por tener que poner parches a un vial que costó más de cien millones y que no lleva ni un año en funcionamiento. Eso sí, la pregunta del «¿qué lle farán agora á autovía?» está en la calle y en la taberna.