Operan de urgencia a un bebé que tragó parte de un broche para chupetes

GALICIA

24 abr 2009 . Actualizado a las 02:31 h.

Un bebé de nueve meses tuvo que ser operado anteayer de urgencia en el Hospital Teresa Herrera, de A Coruña, tras descubrir que tenía parte de un broche para chupetes en el esófago. El pequeño, según explicó su padre, Johan D'Andrea Flores, está fuera de peligro y ayer ya abandonó la unidad de vigilancia intensiva y fue trasladado a una habitación. La familia estudia presentar una denuncia ante el departamento de Consumo de la Xunta para exigir que el modelo de sujetachupetes que causó el accidente sea retirado del mercado. «Lo que queremos -dijo el padre- es que no vuelvan a producirse accidentes como estos porque imagino que habrá mucha gente que tenga ese tipo de broche».

El padre explicó que había comprado el sujetachupetes hace aproximadamente un año. «Era un broche redondo y con la parte delantera metálica que, al ser apretada, producía un sonido melódico», comenta. En las pasadas vacaciones de Semana Santa, añade el progenitor, descubrieron que el broche estaba roto y que le faltaba una parte.

Lo que no relacionaron entonces con la rotura de ese objeto fue una escena vivida con su hijo justo el viernes de la semana festiva. «El niño estaba jugando y se atragantó -recuerda-, pero al rato ya le pasó la tos. Lo que menos podías imaginar es que había tragado la parte metálica porque es grande y tiene un diámetro como el tamaño de una moneda de dos euros». Fue poco después cuando descubrieron que el accesorio estaba roto, pero pensaron que lo había perdido. «Como ya estaba viejo, lo tiramos», dice ahora el padre.

Los días fueron transcurriendo con normalidad. «El pequeño no tenía molestias y tampoco presentaba problemas cuando llegaba la hora de comer. Únicamente protestaba como lo hace cualquier pequeño que tiene esa edad», comenta.

Primeros indicios

El problema se presentó hace unos tres días. «El niño -afirma Flores- tenía mucha flema y estaba muy atascado. Como cuando era pequeño había sufrido algún estado parecido, pensamos que sería mejor llevarlo al médico. Cogimos y ayer por la mañana -por anteayer- lo llevamos al Hospital Modelo». Allí los facultativos le hicieron una radiografía para ver cuál podía ser la causa de las flemas. Fue con esa prueba con la que descubrieron que tenía algo en el esófago. «En un principio lo que parecía era un trozo de la silicona con la que está pegado el metal al resto del broche que aguanta el chupete, pero luego había algo más que pegamento acumulado», recuerda el padre.

La reacción de los facultativos tras descubrir el objeto extraño en el esófago fue instantánea. Rápidamente llevaron al pequeño al Hospital Teresa Herrera, donde a las cinco de la tarde fue intervenido. La operación duró dos horas. «Allí le practicaron -según explicó ayer el padre- lo que se conoce como esofagoscopia, una intervención en la que aplican anestesia general para luego introducir un aparato con una cámara por la boca. Con esa tecnología es con la que le extrajeron el objeto que tenía allí instalado».

Lo que había en el esófago era la pieza metálica que cubría la parte externa del broche. «Fue suerte. Los médicos nos explicaron que el metal no había perforado el esófago. Ahora está recuperándose favorablemente», añade.

Lo que pretenden ahora los padres de este pequeño es poner en alerta a las personas que tengan un modelo de sujetachupetes de esas mismas características. Advierten de que es fácil que la chapa no aguante y provoque accidentes como el que le ha sucedido a este niño. «Ahora está bien, pero pudo haber ocurrido cualquier cosa», explica el padre. Ayer, aseguró también, fue a la tienda en la que había adquirido el broche. «No encontraron el modelo. Explicaron que estaba descatalogado», apuntó.