Nueva estrategia policial en la guerra contra el transporte de la droga

GALICIA

17 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

De lo poco que ha trascendido sobre la macrorredada policial de ayer, todo apunta a que el objetivo era la infraestructura de la organización de narcotraficantes a la que fueron confiscadas cerca de cuatro toneladas de cocaína a principios de año en la Costa da Morte.

Entonces la importancia de las detenciones -O Parido, el Lulú y, más tarde, el Saro- fue más cualitativa que cuantitativa. Los tres estaban considerados policial y judicialmente como piezas clave en las infraestructuras marítimo-terrestres que culminan la introducción de grandes alijos de cocaína -y también de hachís- a través de las costas del noroeste peninsular.

El hecho de que mediáticamente estuviesen encuadrados en la lista de personajes de segundo nivel -eso eran cuando fueron detenidos por primera vez- hizo que pasaran bastante desapercibidos en cada ocasión que fueron arrestados con posterioridad. Nunca han tenido problemas para conseguir la libertad provisional bajo fianza porque su excarcelación no provocaba alarma social, cosa que ya solo ocurre con los famosos, aunque cada vez menos. En alguna ocasión llegaron a los juicios o a las comparecencias judiciales casi con la ropa de faena y con la cara quemada por las horas pasadas en alta mar, al timón o como acompañantes en las arriesgadas singladuras nocturnas de las planeadoras.

Todo apunta que la redada de ayer se llevó por delante a toda la plantilla de socios capitalistas y de colaboradores, tanto fijos como eventuales, de una organización a la que desde las primeras detenciones de enero le fueron confiscadas un total de siete embarcaciones valoradas en más de 70 millones de euros cada una y una amplia colección de motores fueraborda cuyo coste por unidad no baja de los 18.000 euros.

Los expertos señalan que esta operación puede marcar un antes y un después en la estrategia policial en la guerra contra el narcotransporte, ya que durante muchos años los esfuerzos se centraron más en la incautación de alijos que en desbaratar las infraestructuras que hicieron de Galicia una de las principales puertas de entrada de la cocaína en Europa.