Un grupo de vecinos de Sarria llevan 30 días vigilando para que las palas no entren en sus propiedades para abrir una pista
07 abr 2009 . Actualizado a las 02:44 h.El pasado 7 de marzo un grupo de siete vecinos de la parroquia de Maside, en la localidad lucense de Sarria, decidieron montar guardia para evitar que las excavadoras terminen un camino que atraviesa por una zona que ellos mantienen que es de su propiedad.
El conflicto comenzó cuando se hizo el diseño del trazado del corredor entre Nadela y Sarria, proyecto en el que figuraba un puente a la altura de Maside. El relevo en la Xunta hizo que se suprimiera ese paso por haber otro a escasa distancia, pero los vecinos no aceptaron el cambio. Alegaron que en el lugar en el que iba el puente era el camino viejo en el que incluso se celebraba una procesión en Semana Santa.
La empresa hizo caso omiso a las reclamaciones y decidió abrir otro camino como alternativa enlazando con la carretera general.
Ese nuevo vial pasa por delante de las casas de Sara Arias, Carlos Díaz y su mujer, María López, que decidieron que bajo ningún concepto atravesarían por sus propiedades.
El primer paso fue colocar dos cancillas de madera en cada acceso al camino con una señal de propiedad privada. El segundo fue preparar un puesto de mando, que los entusiastas vigilantes establecieron con varias sillas de playa.
Estos tres vecinos, ya de una edad considerable, hacen guardia desde las siete de la mañana a las 21 horas. Por la noche, si hay alguna incidencia en un lugar muy tranquilo, los perros se encargan de avisarlos a ellos y a otros cuatro vecinos que residen en las inmediaciones. «No tenemos miedo a que entren de noche, ya que el más mínimo ruido nos despierta al estar en un paraje en el que no se mueve una hoja», aseguran.
A poco más de cien metros están los operarios de la excavadora sin poder hacer otra cosa que esperar, aunque la paciencia de los vecinos es infinita. «Estamos muy tranquilos aquí y no nos moveremos hasta que haya cambio de Gobierno y nos hagan el puente».