Armadores gallegos extraen de las rías más de 80 toneladas de residuos

ECONOMÍA

Entre los desperdicios se han hallado colchones, carritos de bebé y todo tipo de electrodomésticos

25 mar 2009 . Actualizado a las 12:35 h.

La salubridad de los fondos de las rías gallegas también depende del número de residuos que acumulen. Es por ello, que la Asociación de Armadores de Artes Menores (Asorar Armega) ha tomado la iniciativa de extraer desperdicios de los fondos marinos. Así, desde noviembre del 2007, más de 80 toneladas de residuos sólidos han sido retiradas del mar. Una cifra nada desdeñable si se tiene en cuenta que entre los objetos capturados la mayoría son utensilios no relacionados con el sector pesquero, como electrodomésticos o carritos de bebés. Este tipo de desechos alcanza el 69%, frente al 31% relacionado con aparejos y redes de pesca.

Corcubión alcanza el primer puesto en el ránking de los fondos con más residuos. Se han extraído 30 toneladas de desperdicios de lo más variopinto. Y en lo que va de año, ya se han recogido 26 toneladas de desechos en las zonas de Camariñas y Ribeira.

Entre los objetos más numerosos destacan neumáticos, latas, botellas y plásticos. Pero también los fondos de las rías gallegas guardan tesoros como bicicletas, lavadoras, colchones, edredones, sillas y escaleras.

La Asociación de Armadores de Artes Menores, que lidera las jornadas de limpieza, intenta que la sociedad se conciencie de la importancia de la conservación, recuperación y regeneración de la costa gallega. Aseguran que solo a través de este tipo de actividades se podrá garantizar un futuro de bienestar económico.

La intención de Asoar Armega es llegar a todos los puntos de la costa gallega. Por ahora, y desde el 2007, las salidas se han centrado en las zonas de Corcubión, Camariñas, Fisterra y Ferrol, y se repetirán las jornadas en aquellas zonas en las que sea necesario limpiar en profundidad los fondos intervenidos.

Luis Rodríguez, tesorero de la asociación, afirma que las actividades se realizan en colaboración con las cofradías y los ayuntamientos de las localidades, aunque también forman parte del equipo de trabajo ecologistas e inspectores pesqueros. En ese sentido, Rodríguez destaca que no es muy común que colaboren estos colectivos con el sector pesquero, si bien reconoce que «si las cosas se quieren hacer, es fácil conseguirlo».

Un trabajo organizado

La organización es la clave para este tipo de jornadas que se preparan con meses de antelación. Primero es necesario conseguir las autorizaciones para adentrarse en el mar. También participan buzos especializados, como los de la Asociación Longueirón, en Fisterra, o el Club de Mar de Ferrol.

En cada salida, pueden llegar a reunirse entre 70 y 90 voluntarios. Y en cuanto al tratamiento de residuos, una empresa se encarga de llevarlos a la planta de reciclaje.

La zona de actuación se centra en los puertos con el fin de evitar afectar a los bancos marisqueros. Asimismo, se intenta no dañar los fondos litorales, ni extraer seres vivos, algas u otros elementos que puedan suponer una alteración de los hábitats.

Las actuaciones se completan con sesiones de sensibilización medioambiental en las que se pretende concienciar a la sociedad de la importancia de conservar una importante fuente de ingresos para la comunidad gallega.