Un gallego emigrado en Suiza mata a su esposa y se suicida

S. G.

GALICIA

Alberto Novais Balsas, un emigrante camariñán en Suiza, mató a su esposa, Dolores Campaña Lorenzo, de dos disparos de pistola en la casa que ambos habían compartido. El siniestro ocurrió en la localidad de Tramelan (un tranquilo municipio relojero de 4.000 habitantes, en el área francófona del cantón de Berna) en la tarde del pasado jueves, poco antes de anochecer. Tras cometer (supuestamente) el homicidio, Novais, conocido en Camariñas como O Chisto, intentó suicidarse disparándose a sí mismo. No lo logró en el momento: fue trasladado muy grave en helicóptero al hospital, donde murió en la madrugada de ayer.

Alberto Novais, natural de A Ponte do Porto, había cumplido 47 años el 26 de abril; su esposa contaba 45 desde el pasado diciembre. Ambos emigraron hace unos 20 años. Estaban separados, se hallaban en trámites de divorcio y ya se habían distanciado en alguna otra ocasión anterior, explicaron ayer algunos vecinos. Dejan dos hijas: la mayor nació en Camariñas y cumplirá 25 años en febrero; y la pequeña, ya suiza, tiene 15.

Dolores, conocida en Camariñas como Lolita , era hija única de José Antonio Campaña, quien fue alcalde del municipio hace unos 30 años, además de patrón mayor de la cofradía y vicepresidente del club náutico. Su esposo tampoco tenía hermanos.

Dolores Campaña trabajaba en un establecimiento relacionado con las prótesis dentales. Antes, había pasado muchos años en una fábrica de componentes para relojes situada a unos 200 metros de la vivienda en la que ocurrió el suceso, una preciosa casa ubicada en el número 178 de la Grand Rue (la calle principal) de Tramelan, al lado de un pinar. Era también la sede de la empresa de su marido, autónomo de la construcción.

Una emigrante de Camariñas que reside en la misma localidad (es una zona de elevada presencia de oriundos de la Costa da Morte, sobre todo hacia la vecina Jura y su capital, Delemont) relataba ayer, estupefacta por lo sucedido, que se trataba de una pareja «moi normal, á que lle ían ben as cousas»; al menos, en el aspecto económico. «Xente lista, traballadora, espabilada. Non todo o mundo compra unha casa así, a maioría vive de alquiler». Alberto la había adquirido vieja y la había arreglado, explicó. En el pueblo, en el que la vida es «moi agradable», todos los conocían, y en Camariñas, lo mismo. Y eran muy apreciados. El pasado verano, ambos estuvieron en su tierra de vacaciones. En Navidades ya se la vio a ella sola. La incredulidad era la tónica entre todos los consultados.

Una familiar del marido admite que están todos destrozados. «Chegar ao que chegaron, isto é tremendo», señaló abatida.

Tercer caso en tres años

El retrato robot de este suceso es idéntico (una macabra casualidad) a dos que se produjeron en el año 2006, y que responden al siguiente perfil: varón gallego emigrante en Suiza mata a su pareja, se suicida a continuación, y ambos dejan dos hijos.

El primero, en febrero de ese año: un ourensano de 41 años mató a su esposa, viguesa y luego acabó con su propia vida. Estaban separados temporalmente y vivían en Ginebra con sus dos vástagos, de 15 y 13 años.

El segundo fue en abril del mismo año. Un ceense de 43 años acabó con la vida de su ex esposa (estaban separados) y, a continuación, procedió de modo idéntico a los otros. Dejaron dos hijos, de 16 y 12 años.

En Suiza quedan 30.000 gallegos. Buena parte de ellos son de la Costa da Morte.