La infraestructura ha sido incluida en el Plan Director de Estradas, pero carece todavía de calendario de ejecución
06 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La previsión de la Xunta de enlazar las variantes previstas en el paso de la N-550 por las áreas urbanas para habilitar una autovía alternativa a la AP-9 cuenta ya con un primer esbozo de trazado que, en un plazo todavía por determinar, permitirá viajar entre Vigo y A Coruña en la mitad de las 3 horas que ahora requiere el desplazamiento por carretera y sin abonar los 12 euros en peajes que cuesta la autopista. La ejecución de este proyecto es esencial para solventar con garantías el problema de saturación de la vía de pago en el entorno de las ciudades, con independencia de la ampliación del tercer carril comprometida por Zapatero pero que Audasa insiste en supeditar al equilibrio presupuestario de la empresa.
A falta de un compromiso concreto sobre la puesta en servicio de ese nuevo vial, uno de los compromisos más novedosos incluidos en el Plan Director de Estradas que el bipartito ha trazado con el horizonte del 2020, el mapa que maneja la Consellería de Política Territorial es por ahora la única pista concreta de las intenciones del Ejecutivo. El trazado que se baraja elude el paso por los núcleos que ahora generan más retenciones en la N-550 y que imposibilitan que esa carretera pueda ser utilizada como una alternativa libre de peaje realmente competitiva a la autopista.
Enlaces con viales en servicio
La autovía evitará los embotellamientos del tráfico habituales en Carral, Ordes, Sigüeiro, O Milladoiro, Padrón, Caldas de Reis, Redondela y O Porriño. Para ello, además de enlazar y ampliar con características de autovía las circunvalaciones previstas de la N-550, Política Territorial planea aprovechar al máximo las infraestructuras que ya están en servicio. Así, en lugar de arrancar desde A Coruña, el trazado comienza en una conexión con la autovía A-6, en las proximidades de Gosende (Cambre).
En el acceso a Santiago, el nuevo vial enlazará con la autovía a Lavacolla y aprovechará el tramo de la AP-9 libre de pago que circunvala la ciudad. Hacia el sur, el dibujo del trazado de la autovía discurre prácticamente en paralelo a la autopista hasta las inmediaciones de Caldas de Reis, para finalizar a la altura de Pontevedra, donde enlazará con la autovía proyectada hacia Vigo.
De todas las circunvalaciones que deben servir de base para la construcción de la autovía no hay ninguna en servicio. Al contrario, en la mayor parte de los casos, los estudios de las variantes llevan varios años pendientes, pese a que Fomento consigna partidas más o menos simbólicas en cada ejercicio presupuestario. Más allá de esas actuaciones, el ministerio ha dado luz verde a la redacción de un estudio informativo para una circunvalación entre Sigüeiro y el norte de Padrón, una decisión que llevó a Emilio Pérez Touriño a anunciar la aspiración de la Xunta a ejecutar «a medio prazo» ese corredor alternativo a la AP-9 entre las dos principales ciudades gallegas. El presidente sostiene que el impulso de la nueva autovía es compatible con la ampliación de la capacidad de la autopista.
Además de esta actuación, el Plan Director de Estradas contempla para los próximos 13 años otras 31 vías de altas prestaciones.