Nada se sabe de Raimundo Reinoso, secuestrado el 26 de febrero en Caracas. En ese tiempo, los secuestradores permitieron que los familiares hablasen hasta cinco veces con Raimundo por teléfono. Pero todo ha cambiado, y desde la última comunicación con los raptores, el pasado 6 de marzo, se han interrumpido las conversaciones.
A los familiares les quedan las últimas palabras de su pariente, que se había mostrado muy animado. Cuando secuestraron a Reinoso frente al taller mecánico de su propiedad (ubicado en la urbanización La Guairita, hacia el este de Caracas), el emigrante gallego se recuperaba de una operación de próstata que le había sido realizada quince días antes.
Ahora, agentes de la Dirección de Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip) de Venezuela se han incorporado a las investigaciones policiales sobre el paradero de Raimundo Reinoso, de 67 años. El trabajo se realiza en conjunto entre agentes de la División de Antiextorsión y Secuestro del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas y los de la Disip. Funcionarios de la policía española que se trasladaron a Venezuela también participan en la búsqueda.
Los investigadores esperan que a lo largo de esta semana el ministerio público emita las órdenes de registros domiciliarios que fueron solicitadas. Se trata de realizar entradas en viviendas en las que se cree que pudo estar el empresario gallego.
Los resultados de las averiguaciones realizadas en equipo han dado resultados alentadores, sin embargo, la fuente policial consultada prefirió no dar detalles para evitar que se contamine la investigación.
Cinco medidas privativas de libertad fueron expedidas por el ministerio público contra igual número de secuestradores. Cuatro de ellos residen en la población fronteriza de Machiques. Ahora, los investigadores concentran sus pesquisas en determinar si Reinoso se encuentra vivo o muerto.
Miedo en el país
La situación en Venezuela es desde hace años muy preocupante, y los emigrantes gallegos han resultado especialmente perjudicados. De hecho, en los últimos años varios empresarios originarios de Galicia fueron víctimas de secuestros y de atracos.
El último rapto de un gallego ocurrió hace solo unas semanas. Jesús Ovidio Domínguez permaneció quince días en poder de una banda que reclamaba a la familia una importante cantidad de dinero como rescate. Finalmente no se llegó a pagar nada y el hombre fue abandonado por sus secuestradores ante la presión ejercida por la policía. Jesús Ovidio Domínguez declaró posteriormente, en una entrevista concedida a La Voz de Galicia, que en el tiempo que estuvo secuestrado «estaba convencido» de que los raptores lo iban a matar. Domínguez, natural de Muxía, permaneció esposado y encapuchado la mayor parte del tiempo.
En el 2007, tres emigrantes gallegos también sufrieron las consecuencias de un secuestro por motivos económicos. Nicolás Cid Souto, Manuel Negreira y Francisco Muradás lograron finalmente la liberación y pudieron contarlo.