El hombre que murió en el incendio intentó en vano salvar a sus hijos

GALICIA

Las llamas devoraron la vivienda, cuyo interior era de madera y que acabó reducida a escombros

28 mar 2008 . Actualizado a las 11:28 h.

Los tres miembros de una familia coruñesa, un hombre de 66 años y sus dos hijos de 36 y 39, perecieron calcinados la madrugada de ayer en el incendio de su casa, el número 2 de la aldea de Castrobó, perteneciente a la parroquia de Vilarraso, en el municipio coruñés de Aranga, muy cercano al límite con Lugo. Las dos víctimas más jóvenes -Manuel y José Gómez Ares- sufrían una discapacidad mental que pudo dificultarles pedir ayuda. Su padre, Manuel Gómez Roca, se encontró con el incendio a las cinco y cuarto de la madrugada, cuando regresaba de trabajar en su bar, situado a unos kilómetros en La Castellana. Desesperado, aporreó la puerta de uno de sus vecinos, José Carballeira Riveira, y desde la acera le gritó: «José, José, ¡que me arde a casa!».

Carballeira bajó al momento, junto con su mujer, Ángela Roca Sánchez, pero ya no vieron a Manuel. Solo que la casa de su vecino se encontraba totalmente «envolta en chamas. Laparadas tan grandes coma un edificio», indicó Ángela Roca.

Incapaces de acercarse al fuego, los vecinos se abalanzaron sobre los teléfonos para pedir ayuda y movilizar el servicio de emergencias 112, que envió a la zona a los bomberos de la base de Betanzos, así como a una ambulancia del servicio de urgencias 061. El responsable de los bomberos de Betanzos, Eduardo Lourido, indicó que la llamada le entró en la base sobre las 5.20 horas y que «en menos de quince minutos» ya se encontraban en la zona.

Cuando llegaron, las llamas seguían devorando la casa y la cubierta comenzaba a desprenderse. Nada más estacionar «se derrumbó el piso de madera de la primera planta, así como la techumbre de la casa». Para colmo, los vecinos insistían en que «que posiblemente los propietarios estuviesen dentro», por lo que los contraicendios iniciaron unas labores que calificaron como «más que de extinción, de preparar el acceso al interior con los equipos autónomos y de emergencia, ya que la situación estaba en muy malas condiciones».

Un cuerpo en una viga

Los bomberos lograron entrar, pero para entonces de la vivienda tan solo quedaban en pie las paredes de cantería. Relataron que vieron «colgado de una de las vigas a un cuerpo humano calcinado. Un poco más adelante ya vimos en el piso de la cuadra a otro cuerpo humano en las mismas condiciones». A media mañana lograron sofocar las llamas, pero la humareda se prolongó hasta después del mediodía a pesar de la intensa lluvia que cayó durante horas.

El Concello de Aranga celebró un pleno extraordinario ayer por la tarde para decretar tres días de luto en el municipio y guardar un minuto de silencio por las víctimas. Todavía se desconoce cuándo serán los entierros y las honras fúnebres.