Aunque Política Territorial no ha logrado anular licencia alguna, el impacto en las ventas ha sido drástico
09 mar 2008 . Actualizado a las 02:01 h.Los contenciosos presentados por Política Territorial desde hace más de un año solicitando la anulación de licencias en varios concellos mariñanos, como Barreiros, Foz o Cervo, que afectan a más de 2.000 viviendas, han tenido un efecto muy negativo en las ventas. Así lo reconocen los promotores consultados, quienes no obstante en su mayoría prefieren no manifestarse en público, temerosos de que los relacionen con los conflictos abiertos con la Dirección Xeral de Urbanismo.
La última decisión del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Lugo desestimando la paralización cautelar de cuatro proyectos para construir unas 300 viviendas en San Miguel y Reinante (municipio de Barreiros), fue acogida con disparidad de opiniones. En junio pasado la misma jueza sí ordenó que se detuviesen otras cuatro promociones en Barreiros para edificar otras 350 viviendas, que aparentemente se ejecutan en condiciones similares.
La noticia fue encajada con aparente indiferencia por Política Territorial: «Nuns casos o xuíz danos a razón e noutros non. A semana pasada o xulgado declarou ilegal unha licenza en Fisterra, aínda que antes non aceptara adoptar medidas cautelares. O que importa é a razón de fondo, e os contenciosos seguen adiante á espera da resolución definitiva. Dende a consellería non imos valorar por que unhas obras se paran e outras non», recalcaron fuentes de este departamento autonómico.
Quien sí valoró la decisión judicial fue José Quintas, propietario de Proquintas, una de las promotoras con su proyecto paralizado en Barreiros desde el mes de junio: «Fixemos escrupulosamente o que nos manda a lei, investimos, creamos postos de traballo e nun momento determinado, non se sabe moi ben por que, a Xunta aplicou as normas cun celo excesivo. Se usaran a mesma vara de medir terían que parar miles de vivendas por toda Galicia», señala.
«Cabeza de turco»
Desde un primer momento Quintas se sintió víctima de un enfrentamiento político y así lo manifestó: «Pagamos catro que nos colleron como cabeza de turco, porque mesmamente en Barreiros hai corenta ou cincuenta obras que están todas nas mesmas condicións».
La clave podría estar en los reparos que hizo la secretaria municipal a la concesión de estas cuatro licencias paralizadas de forma cautelar: «Si, pero falábase dunha carta de Begasa [la compañía eléctrica] na que advertía de que o subministro non estaba garantido. E supoño -razona el promotor- que ese problema o tiñan todas as promocións, non somentes a miña».
Pero más allá del perjuicio ocasionado a algún constructor de forma puntual, está el que se ha generalizado por todo el sector inmobiliario de la comarca: el efecto causado, por los contenciosos presentados por la Xunta, en los potenciales compradores. La costa de Lugo, paradigma del bum urbanístico gallego de los últimos años, también sufre el impacto de la recesión económica y la crisis inmobiliaria, agravada por estas noticias insistentes de juicios y contenciosos.
En privado, los promotores reconocen que las polémicas trascienden y tienen una repercusión muy negativa: «El efecto en las ventas en Barreiros fue radical», señala el propietario de una inmobiliaria de Ribadeo. No obstante, los precios tienden a mantenerse, aunque no descarta una rectificación a la baja: «Si tienes una obra levantada y no vendes, ¿qué vas a hacer?».
Quintas es concluyente: «As vendas na Mariña baixarían un pouco polo cambio de ciclo xeral. Pero incluso no conxunto de Galicia ía afectar menos, porque había unha tendencia clara de mercar segunda vivenda aquí e na Costa da Morte. Pero con todo isto que pasou, se en España as vendas baixaron un 20 ou un 30%, aquí fixérono nun 98%».