La Confederación Hidrográfica del Norte activó ayer un plan de alerta por sequía a lo largo de los 17.026 kilómetros cuadrados que forman la cuenca del río Miño. La persistente falta de lluvias, la previsión de que no se producirán a medio plazo y de manera normalizada para la época y el progresivo descenso en las reservas de agua llevó ayer a la Confederación a constituir una oficina técnica para seguir la actual sequía y activar el nivel tres de los cuatro existentes para este tipo de situaciones.
Esta alerta se declara por primera vez desde que el Ministerio de Medio Ambiente aprobó en marzo pasado el Plan Especial de Actuación en Situaciones de Alerta y Eventual Sequía.
Desde la Confederación Hidrográfica del Norte, con sede en Gijón, se estima que es entre el nacimiento del Miño y la ciudad de Lugo donde más problemas de abastecimiento pueden surgir, en especial en las poblaciones medianas y pequeñas. La situación excepcional no afectaría por lo tanto de una manera tan preocupante a las zonas bañadas por el propio Miño, el Sil o el río Cabe, aunque la alerta se ha activado desde la Terra Chá hasta la desembocadura en A Guarda (Pontevedra).
Prevención máxima
La Confederación estima que en los próximos días se multiplicarán las peticiones municipales de bombeo y captación de agua de ríos, fuentes y manantiales, situación que por el momento se registra solo en Ourense capital, donde el embalse de Cachamuíña se sitúa a un alarmante 6% de su capacidad.
«La campaña de regadío ya ha terminado y también ha pasado la época de más afluencia de visitantes, por lo que hemos decidido activar una situación de prevención para evitar males mayores», indica una portavoz de la Confederación Hidrográfica. «En todo caso, estamos empezando a bebernos el caudal ecológico de los ríos en la cuenca del Miño y eso tenemos que tenerlo todos en cuenta», se añade desde el mismo organismo.
La Confederación, que comenzó ayer a dar cuenta de la situación a la Xunta, ayuntamientos y empresas encargadas del abastecimiento de agua en los municipios afectados, reclama de esos mismos estamentos que moderen el uso de agua y vigilen al máximo la calidad de la utilizada para el consumo humano, dado el bajo nivel de los cauces y los riesgos que ello entraña.