El bronce, valor en alza entre cacos

Francisco Varela

FERROL

Los robos de campanas de iglesias, placas ornamentales, bustos y todo tipo de objetos en cobre suman ya miles de euros en la ciudad de Ferrol y su comarca

03 nov 2009 . Actualizado a las 12:32 h.

La pasada semana desaparecieron tres placas de bronce de las colocadas sobre piedras de granito en las calles Dolores y Galiano, con textos literarios. Es el último episodio de la cadena de robos de todo tipo de objetos de bronce o cobre que parece no parar, a pesar de la advertencia del Concello de Ferrol en el sentido de endurecer las sanciones y ejercer la acusación particular en los juicios contra los autores.

Los casos más sonados de este tipo de delincuencia habían sido la sustracción de una enorme hélice de más de 300 kilos de peso. Perteneció a un buque y adornaba, hasta el momento de su desaparición en el 2007, los exteriores de la Escuela Náutico-Pesquera de Serantes. Los delincuentes habían saltado la valla del recinto y luego se la llevaron se supone que en una furgoneta. Evidentemente, debieron de ser cuatro o cinco personas, teniendo en cuenta el peso.

Otro caso también llamativo corresponde al robo del busto de Camilo Díaz Valiño, una obra singular fabricada también en bronce y que se encontraba en los jardines de los Cantones de Ferrol. Fue colocada en fecha reciente, en memoria del padre de Isaac Díaz Pardo, ferrolano y artista también como el hijo, asesinado por los militares alzados en 1936. Más que por su precio en peso del metal, la pieza escultórica tenía un valor testimonial incalculable, como pieza artística y por su simbolismo porque en el proyecto de monumento había colaborado el propio Isaac Díaz Pardo.

Pero el busto nunca fue recuperado. Aunque la policía de Ferrol detuvo a los supuestos autores del hurto de la hélice y a un chatarrero al que se atribuye haberles comprado la mercancía. Lo mismo ha ocurrido con otras muchas placas, fabricadas con el mismo material.

En Pontedeume

Otro caso que ha tenido un importante impacto emocional sucedió en Pontedeume donde los delincuentes se llevaron, nada menos que en tres ocasiones desde el pasado año, el busto del doctor Villanueva, de los jardines eumeses de Lombardero. Es hijo predilecto de la villa. Tras la primera desaparición, la alcaldía eumesa habilitó una partida de seis mil euros para su reposición, pero en otro material, como puede ser piedra o mármol, si bien el nuevo busto no ha sido fabricado todavía. Se cree que no siendo el metal tan preciado ahora por los delincuentes, porque el cobre ha mantenido una cotización en alza durante los últimos años, acabaran los robos. En Pontedeume los ladrones se habían llevado con anterioridad las farolas de bronce del paseo marítimo.

La serie de placas de este metal que sucesivamente fueron colocándose a la par que las inauguraciones parciales de los tramos de la autovía de As Pontes por Manuel Fraga también han desaparecido, desde Catabois en adelante.

Por eso parece que se trata de una acción coordinada como si los ladrones estuviesen al tanto de las inauguraciones para acudir unos días después y llevarse las placas. Así ha ocurrido en el paseo de A Xunqueira, en Ares, el pasado febrero.

Fundidos

Como apenas han sido recuperados ninguno de estos objetos, se cree que lo que hacen los delincuentes es proceder a la fundición de las piezas para no dejar rastro. Luego es más fácil colocar el material en las chatarrerías de la zona, aunque la policía sigue de cerca la compraventa del bronce y el cobre. Antes de esta ola de robos de objetos ornamentales en bronce le había tocado al cableado en cobre eléctrico o telefónico de toda la comarca.