El viento y la niebla de las playas de la comarca hacen que se baje la guardia a la hora de protegerse del sol
24 ago 2009 . Actualizado a las 12:35 h.El verano está a punto de concluir y apenas ha dejado días de sol en la comarca. Aún así, antes de que llegara, los ferrolanos apostaron por pasar revista a sus lunares. El dermatólogo Miguel Cabanillas, desde hace dos años en el servicio de Dermatología del Complejo Hospitalario Arquitecto Marcide Novoa Santos de Ferrol, asegura que durante los meses estivales se incrementan las consultas de revisión de lunares.
Tanto, que en ocasiones «pueden suponer hasta el 50% de las visitas que se hacen por primera vez al profesional». Y es que la llegada de la temporada playera y las advertencias lanzadas por los medios de comunicación empujan a muchos ferrolanos a consultar al dermatólogo y revisar el estado de su piel. Este verano, estima, la preocupación por tener bajo control los lunares y las manchas es incluso mayor que el del pasado año.
Condiciones climatológicas
Sin embargo, el verano que está a punto de concluir no ha dado muchas oportunidades para exponerse al sol. Si a esto se suma la nubosidad de gran parte de las jornadas de playa y las frías brisas de esta zona, el resultado es que en muchos casos se ha bajado la guardia. La «ventosidad y nubosidad que caracterizan a las playas de Ferrol pueden provocar que la aplicación del fotoprotector no sea la adecuada», explica Cabanillas. A pesar de que «la sensación térmica sea más baja, lo cierto es que la influencia de la luz solar puede llegar a ser la misma que la de un día despejado y sin viento», aclara el dermatólogo. En ocasiones esto provoca que «se relaje la aplicación del fotoprotector, pues la tendencia natural es pensar que en días nublados o ventosos no existe riesgo de quemaduras».
Aún así, los profesionales coinciden en que cada vez es mayor la concienciación de quienes visitan las playas ferrolanas respecto a los peligros de una incorrecta exposición al sol. Lo corroboran varias farmacias de la ciudad, que aseguran que cada verano la gente se protege más. Pero «todavía estamos lejos del objetivo real», apunta el dermatólogo del Marcide.
Hay que tener en cuenta que «no solo nos exponemos al sol en la playa. Hay muchos trabajadores, como marineros, empleados de la construcción o labradores que no toman medidas para protegerse. Su piel acumula el daño solar y esto se manifiesta años después en consultas dermatológicas». También el «culto al cuerpo sigue estando muy presente, queremos vernos morenos».
A las consultas también se acercan usuarios habituales al solario. El bronceado «sigue estando muy ligado al ocio, a la imagen corporal, una realidad que hace que a pesar de que se conozcan las claves de la prevención a veces su aplicación sea complicada», explica Cabanillas.