Hosteleros y comerciantes repartirán mañana, coincidiendo con la celebración de las Pepitas, 2.500 dulces típicos de la jornada, los bicos. Tal y como viene haciendo desde hace más de diez años, la escuela de hostelería de Pontedeume ha sido la encargada de elaborar los pastelillos con forma de corazón, con el que los dueños de los bares y cafeterías del casco histórico y los negocios del Centro Comercial Aberto A Magdalena agasajan a las mujeres durante la celebración de las Pepitas.
Esta dulce tradición surgió a mediados de los noventa por iniciativa de Francisco Rivera, entonces presidente de la Asociación de Empresarios de Hostelería de Ferrol y Comarca, que planteó la idea en la escuela eumesa. Una profesora del centro fue la que ideó el pastelillo, un bizcocho de cacao, relleno con crema de naranja, cubierto de chocolate negro, decorado con un rayado de chocolate blanco y una perlita de azúcar. Desde entonces, la elaboración del dulce está tan institucionalizado en el centro que ya forma parte del programa formativo de los alumnos del ciclo medio de Panadería y Pastelería.
Este año, debido al reducido plazo que han tenido los estudiantes para elaborar los dulces, también han contado con la colaboración de sus compañeros de los ciclos de cocina y de restauración.
María Arribí, profesora del centro, subrayó ayer que todo el proceso de fabricación de los bicos es artesanal, en una colaboración que calificó de «histórica y muy bonita» con la Asociación de Hostelería, que es la que le encarga los dulces, que pagan los negocios que así los demandan. Este año por segunda vez, el Centro Comercial Aberto A Magdalena también se suma al encargo, con unas mil unidades, que repartirán dos azafatas mañana por las calles.
Las confiterías de la ciudad no elaboran también los bicos debido a la coincidiencia de las Pepitas con San José, día del Padre, una de las jornadas fuertes para el sector, que entiende que no podría asumir esa carga de trabajo adicional.