«Pois nada, a levarnos ben en amor e compañía». Olaia Fernández Davila es quizá la más optimista entre los futuros inquilinos de la torre de Babel del Congreso. La diputada del BNG por Pontevedra, visiblemente satisfecha por los resultados del domingo, analizaba ayer el futuro del Grupo Mixto más numeroso y heterogéneo de las últimas legislaturas.
Once representantes de seis partidos distintos carecerán, si los pactos no lo remedian, de grupo parlamentario propio cuando se constituya el nuevo Congreso. Posturas tan dispares como la de Rosa Díez, de UPyD, y Joan Tardá, de Esquerra, deberán buscar puntos de encuentro para repartirse intervenciones, nombrar representantes en comisiones parlamentarias o pergeñar una fórmula para distribuir las subvenciones.
El reglamento de la Cámara baja condena a las formaciones con menos de cinco diputados (o con menos de quince si no alcanzan el 15% de los votos en las circunscripciones por las que se presentan) a engrosar las filas del Grupo Mixto. En la legislatura recién acabada, se alistaron en él los representantes del BNG, NaBai, EA y la Chunta. En la que comienza desaparecen vascos y aragoneses y se suman ERC, IU, Coalición Canaria y UPyD.
Los canarios fueron el caso excepcional en el último mandato ya que formaron grupo propio con solo tres escaños. Los dos que le cedieron los socialistas por Toledo facilitaron el arreglo. Si solo fuera cuestión de cuentas, Esquerra se encontraría ahora en la misma situación, pero desde el partido catalán se reconoce la dificultad de repetir la fórmula.
Tardá, diputado de ERC por Barcelona, reconocía que «reglamentariamente estamos muy lejos de poder tener grupo». Aún afectado por la crisis abierta en su formación, calificaba de «tremendo batacazo» la pérdida. Fernández Davila también fue rotunda: «Non hai posibilidade de que o que ocorreu con Coalición Canaria suceda co resto». El propio presidente de CC, José Torres Stinga, descartaba otro pacto y fiaba la importancia de las formaciones minoritarias a «una mayor benevolencia de los dos grandes partidos».