«Esta vez lo tiene muy negro. Hace tiempo que van a por él y esta vez lo pueden conseguir». Esa era la primera lectura que hacían ayer del auto del Supremo y de las reacciones que ha suscitado en el foro madrileño distintas personas consultadas que conocen bien por dentro la trastienda judicial de este país. Argumentos no faltan para avalar esta hipótesis que podría verse corroborada a lo largo de la próxima semana.
El primer dato preocupante es que la decisión de admitir a trámite la querella ha sido adoptada de forma unánime por cinco magistrados con sensibilidades ideológicas muy diferentes, que han calcado los contundentes informes de legalidad realizados por la Fiscalía de la Audiencia Nacional durante la fase de instrucción de la causa.
A mayor abundamiento, el papel de instructor en el Supremo le ha tocado «por turno», al magistrado Luciano Varela, a quien se le presenta así una segunda oportunidad para sentar en el banquillo de los acusados a un colega al que tiene en su punto de mira desde hace años y nunca se ha recatado en disimularlo.
Por si todo ello no fuese suficiente, los expertos consultados también apuntan que los argumentos recogidos en el auto de admisión a trámite de la querella bastan para dictar un auto de procesamiento.
Frente a este oscuro panorama, Baltasar Garzón poco más podrá esgrimir en su defensa que el apoyo de tres de los 18 magistrados de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional cuando se debatió el recurso de la Fiscalía contra su decisión de declararse competente para seguir adelante con la causa de la memoria histórica.
También juegan en su favor las estadísticas, que de las 13 denuncias presentadas contra él en los dos últimos años no prosperó ninguna.
En este contexto no resulta descabellado concluir que podría haber llegado la hora de los grandes enemigos que tiene Baltasar Garzón dentro y fuera de la carrera judicial. Muchos ya lo eran desde hace años, desde mucho antes de que se metiera en el berenjenal de la memoria histórica. Otros son más recientes. ¡Gajes del oficio!