En una jornada en la que la única noticia positiva fue el elogio de la OCDE a las reformas puestas en marcha por España, otro organismo internacional, en este caso la Organización Internacional del Trabajo (OIT), le volcó al país un jarro de agua fría en la presentación de su Informe sobre el Trabajo en el Mundo 2011, en el que apunta que el paro aún podría seguir creciendo en España, habida cuenta de que mientras que en otros países ha descendido, aquí «el número de parados se incrementó un 3 % en el tercer trimestre».
La OIT calificó de «preocupante» la situación española, aunque también de «sombrío» el análisis sobre el mercado laboral internacional, presentado en vísperas de la cumbre del G-20 que se celebra esta semana en Cannes. Alertó de que el «estancamiento» de la recuperación económica -sobre el que también avisaba la OCDE- comienza a afectar «drásticamente» a los mercados laborales.
Estima que se necesitan crear 80 millones de puestos de trabajo durante los próximos dos años para volver a las tasas de empleo previas al inicio de la crisis, aunque advierte de que las actuales condiciones económicas no permitirán crear más que la mitad de ellos.
España presenta, según la OIT, las necesidad de recuperación de empleo más cuantiosas de la Unión Europea, ya que precisaría 2,3 millones de empleos para volver al nivel anterior a la crisis.
Por otra parte, en contra de las recetas defendidas por el Banco de España o la patronal, la OIT rechaza la reducción de los salarios, calificando de «mito» contraproducente tal propuesta.