La influencia del anticiclón en Galicia: canaliza aire del Sáhara y frena el ciclón bomba que paraliza Nueva York

SOCIEDAD

En la imagen del satélite de ayer se puede apreciar el ciclón bomba situado frente a la costa nordeste de Estados Unidos
En la imagen del satélite de ayer se puede apreciar el ciclón bomba situado frente a la costa nordeste de Estados Unidos Windy

Las temperaturas máximas volverán a registrar este martes valores altos para la época del año a la espera de un frente que llegará esta noche

24 feb 2026 . Actualizado a las 13:28 h.

El anticiclón ha despertado de su letargo. Desde el jueves está favoreciendo tiempo seco y cálido. Su configuración permite la llegada de aire de origen subtropical. Las temperaturas máximas alcanzaron ayer los 23 grados en la mitad sur, valores elevados para esta época del año. Este martes el anticiclón presentará dos centros de acción: uno en el Atlántico norte y otro sobre el Mediterráneo. Al mismo tiempo, una borrasca situada al sur de Islandia comenzará a ganar protagonismo. La disposición de las altas y las bajas presiones creará un corredor de vientos del sur. A través de ese pasillo atmosférico ascenderá polvo procedente del desierto del Sáhara que invadirá el oeste de la Península y llegará hasta Galicia.

La borrasca islandesa enviará un frente que cruzará la comunidad durante la noche. La presencia de calima podría provocar lluvias acompañadas de barro. Los vientos del sur favorecerán la llegada de aire más cálido. Las máximas volverán a superar los 20 grados en las provincias de Pontevedra y Ourense.

El polvo no solo alcanzará la Península. También cruzará el Atlántico hasta llegar a Sudamérica. No es un fenómeno nuevo, sino recurrente. De hecho, protagoniza una de las conexiones más sorprendentes de la naturaleza: el desierto cálido más grande del mundo alimenta la mayor selva tropical del planeta.

La relación entre el Sáhara y el Amazonas es antigua, aunque no se comprendió hasta la llegada de los satélites. Fue entonces cuando se observó cómo las nubes de polvo viajan miles de kilómetros impulsadas por los vientos alisios del este, conectando África con América. Se calcula que cada año alrededor de 22.000 toneladas de fósforo alcanzan la región amazónica transportadas por el viento.

 En el Amazonas ese polvo cumple una función inesperada. Contiene minerales esenciales, especialmente fósforo, un nutriente clave para el crecimiento de las plantas. Los suelos amazónicos son pobres en este elemento porque las lluvias intensas lo arrastran de forma constante. El polvo procedente del Sáhara ayuda a compensar esa pérdida. El origen de estos nutrientes se remonta a miles de años atrás. Antes de convertirse en el gran desierto actual, parte del Sáhara estaba ocupada por enormes lagos. En sus sedimentos se acumularon minerales como fósforo y hierro que hoy el viento levanta y transporta a través del Atlántico.

Un ciclón bomba paraliza Nueva York

El origen del tren de borrascas de impacto que afectó a la Península en enero y a mediados de febrero, y que de momento se ha detenido en la letra P, de Pedro, estaba en Norteamérica. Allí, la rotura del vórtice polar provocó que aire muy frío procedente del Ártico llegase al sur del país, incluso hasta Florida. Ese aire gélido, en contacto con otro húmedo y más cálido procedente del golfo de México, ha estado generando un carrusel de ciclones muy profundos.

A este lado del Atlántico la situación ha cambiado gracias a la irrupción del anticiclón de las Azores. Pero no en Estados Unidos. En las últimas horas se ha formado un nuevo ciclón bomba que ha provocado el temporal más severo en una década en la costa nordeste del país. Ha sido bautizado como Hernando por el canal meteorológico del país (Weather Channel).

Ciclón bomba y ciclogénesis explosiva son dos conceptos diferentes que hacen referencia a un mismo tipo de evento atmosférico: borrascas que pierden mucha presión en muy poco tiempo. Cuando cae 20 milibares (mb) en un día se considera explosiva. Si disminuye 24 o más se denomina bomba. En este caso ha descendido 40 milibares en 24 horas. Ambos son términos con una etimología bélica, ya que surgieron de la ciencia estadounidense de mediados del siglo pasado, durante el período de entreguerras. La presión del profundo ciclón que afecta a la costa este de Estados Unidos ha descendido en algunos momentos hasta los 972 milibares, una cifra propia de un huracán de categoría 2.

En las últimas 24 horas ha estado desplazándose de sur a norte. Los vientos del nordeste asociados al ciclón están canalizando aire muy frío y húmedo que propicia nevadas muy copiosas. El Servicio Meteorológico Nacional ya ha calificado el episodio actual como una «tormenta potencialmente histórica y destructiva».

La potente borrasca amenaza a más de 50 millones de personas. Al menos siete estados, Nueva York, Nueva Jersey, Pensilvania, Delaware, Connecticut, Rhode Island y Massachusetts, han declarado el estado de emergencia. Los gobernadores temen que la combinación de nieve intensa y fuertes vientos cause cortes de energía de numerosos a generalizados y daños en árboles en toda la región.

Los espesores de nieve oscilan entre 60 y 150 centímetros. El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, declaró una emergencia que le permitió prohibir la circulación por calles, carreteras y puentes. Mamdani desplegó más equipos y movilizó más personal de asistencia social para atender y trasladar a las personas sin hogar después de que en la anterior ola murieran 16 por el frío. Los aeropuertos de la costa este han cancelado la gran mayoría de sus vuelos.

Este martes, el sistema de bajas presiones estará ubicado frente a la costa nordeste de Canadá, donde también esperan unas horas muy complicadas como consecuencia del fortísimo temporal de viento y nieve. Acabará la jornada situándose cerca de Terranova y después, como la inmensa mayoría de las borrascas extratropicales, se adentrará en el Atlántico norte.

Si estuviéramos en el contexto meteorológico de enero, esa borrasca se plantaría en cuestión de un par de días frente a la costa de Galicia y dejaría lluvias intensas y nieve. Es lo que ocurrió, por ejemplo, con el ciclón bomba Gianna, que tras provocar un temporal en Estados Unidos cruzó el océano y dejó lluvias intensas y persistentes a comienzos de febrero. Pero en esta ocasión la borrasca se va a encontrar con el anticiclón de las Azores, que ejerce de escudo. De esta forma, el ciclón bomba seguirá una trayectoria más al norte. La previsión es que el jueves afecte a Irlanda e Inglaterra. En la comunidad gallega sí que tendrá algo de influencia, pero será menor. Un frente débil asociado a la borrasca cruzará el noroeste peninsular durante la primera mitad de la jornada del viernes.