En la sesión de preguntas y respuestas que sigue a la lectura del comunicado sobre los resultados de la reunión, no faltó uno de los asuntos que más preocupan en este momento a los mercados, la crisis griega y la más reciente sugerencia del ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, que mencionó, en sendas cartas dirigidas al BCE, el FMI y Bruselas, la posibilidad de que el Estado heleno cambie sus bonos soberanos por otros con vencimientos más largos.
«Descartamos toda participación de acreedores privados que no sea voluntaria», dijo Trichet tajante, rechazando así la propuesta alemana. «Nuestra posición es clara y se la hemos indicado a los Gobiernos europeos: ninguna suspensión de pagos», insistió.
El dirigente del instituto emisor estaba expresando claramente su rechazo a una operación como la que defiende Alemania. Berlín quiere que los bancos y fondos de inversión tomen parte en el nuevo plan de rescate de Grecia, prorrogando por siete años el vencimiento de los bonos helenos en su haber. Trichet hizo hincapié en que sería un enorme error aprobar una decisión que pudiera desencadenar un impago de la deuda griega».
Teme que una acción de este tipo pueda ser interpretada como una suspensión de pagos -sin serlo de manera estricta- y extienda el pánico a otros países. Trichet enfatizó que «el BCE no defiende sus propios intereses» al oponerse a una reestructuración, sino los de la eurozona.