La negociación de la reforma del sistema de pensiones -reconvertida en una nueva edición del diálogo social con la incorporación de la patronal y la ampliación de los temas a tratar- prosiguió ayer a tres bandas, con idéntica «voluntad» de los interlocutores «de llegar a un acuerdo» y la misma ausencia de fumata blanca, en una jornada en la que se multiplicaron los mensajes abogando por alcanzar un consenso. Paralelamente a la vía del diálogo, mañana los sindicatos han convocado encierros de sus delegados en las sedes del Instituto Nacional de la Seguridad Social de todo el país para rechazar el retraso a los 67 de la edad de jubilación.
Rajoy, optimista
En declaraciones a RNE, el presidente del PP, Mariano Rajoy, se mostró optimista sobre la posibilidad de llegar a un pacto global -como plantearon días atrás los sindicatos- que incluyera pensiones, mercado laboral, cajas y política energética, pero negó que le haya llegado invitación formal del Gobierno para que su partido se incorpore a las negociaciones.
A la reunión de ayer, que concluyó en torno a las 19 horas, además de los asistentes habituales -ministro de Trabajo, secretarios generales de CC.OO. y UGT, y presidente de la CEOE- se sumaron también los técnicos. Se abordaron, según señalaron fuentes conocedoras de la negociación, aspectos «más concretos» de las reformas, aunque no representantes de las formaciones políticas.
En concreto, según un escueto comunicado conjunto emitido por Trabajo, las partes abordaron, además de la reforma de las pensiones, el desarrollo de la reforma laboral y las políticas de empleo, también trataron las políticas industrial y energética, y cuestiones vinculadas al área de ciencia e innovación.
«Los interlocutores mantienen su voluntad de alcanzar un acuerdo. Para ello, han decidido proseguir las negociaciones», concluye el comunicado.