El arrastre pide un plan de rescate ante el probable cierre del caladero

E. Abuín REDACCIÓN/LA VOZ.

ECONOMÍA

Augura que a mediados de año todas las flotas habrán acabado sus cuotas de pesca en el Cantábrico noroeste

30 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Lo ha habido para salvar a Grecia y a Irlanda y pronto habrá que salir en auxilio del arrastre de litoral. Este segmento de flota, que ayer se reunió en A Coruña, demanda un plan de rescate para mitigar el desastre que se avecina al haber consentido el recorte del total admisible de capturas (TAC) de lirio en más de un 90%, privando así a la flota de una de sus principales especies objetivo, sustento, junto con la merluza, de las 24 parejas de arrastreros que hay en el Cantábrico.? La cuota concedida -mil toneladas para el 2011- se agotará ya en enero. Una vez consumido el cupo, las parejas se romperán y pasarán a ser bakas -previo desembolso de 80 o 90.000 euros para poder faenar en solitario-, dedicándose a otras especies, jurel, caballa, rape... Esto es, incidirán en pesquerías que antes no abordaban, se romperá el equilibrio del caladero y en tres cuatro meses se acabará la cuota de todas las especies. Por eso Torcuato Teixeira, secretario xeral de Pescagalicia-Obarco, no cree exagerado decir que se trata «dun problema de todo o Cantábrico Noroeste». Es más, en nombre del colectivo se atreve a hacer un augurio: «O Goberno español vaise ver por primeira vez na disxuntiva de ter que pechar o caladoiro para todas as flotas pola desfeita que se vai producir por unha decisión que veu de Bruxelas coa complicidade ou polo menos pasividade da Administración española».? Porque esa es otra. Los armadores no entienden que el desastre del lirio se fraguase sin que España plantease siquiera discusión, alegando que era «un tema que venía cerrado desde la NEAFC (Comisión de Pesquerías del Atlántico Nororiental)», cuando, en realidad, «era unha simple recomendación».? Aunque la creación de un grupo de trabajo con técnicos y científicos a nivel autonómico para tratar de convencer al Parlamento y al Ejecutivo comunitario de que hay que hacer excepciones en el caso de la bacaladilla y ampliar el cupo para el sur, la burocracia comunitaria es tan lenta que conminan al Gobierno a ir preparando la chequera, pues se ven en abril con expedientes de regulación de empleo en cadena y con paralizaciones temporales, el resto del año. Insisten en que están amenazados mil empleos directos y unos 5.000 inducidos. Y lo peor: un mercado que ahora podrían ocupar perfectamente los islandeses, los mismos que rompieron unilateralmente el pacto de la caballa.