Irene Bonet: «Aunque trabajemos 24 horas tampoco saldremos de la crisis»

Luís Villamor SANTIAGO|LA VOZ

ECONOMÍA

La representante de las empresarias gallegas cree que Europa tiene que dotarse de una agencia de calificación de riesgo y que habría que plantearse «tener una banca pública» para evitar la especulación

21 dic 2010 . Actualizado a las 02:01 h.

La situación de crisis supone un esfuerzo añadido para la mujer, según la presidenta de la Federación Gallega de Empresarias.

-¿Cómo afecta la crisis a una mujer empresaria?

-Desde el punto de vista de la la mujer hay una sobrecarga de actividades, que afecta tanto a trabajadoras como a directivas. Asumes más cosas y en la nueva situación de crisis ya se nota. Inicias muchas veces actividades preventivas. Luego es verdad que en las empresas se ha tendido muchísimo más a la profesionalización. A realizar más cursos de fidelización de clientes, de técnicas de ventas, de márketing... Ahora la gente se preocupa más de obtener nuevos conocimientos.

-Usted ha dicho que dentro de las empresas debería estar prohibido hablar de crisis, pero es difícil no oír el ruido de la lluvia cuando cae granizo...

-Yo lo digo por el clima laboral. Es que no se puede trabajar constantemente con una presión negativa. Las facturaciones de las empresas hay que estudiarlas para poder decir si se cumplen objetivos, pero no estar pendientes de cuándo y quién cayó y decir siempre «mira que desastre»... Todos tenemos que hacer un poco de limpieza y buscar nuevos nichos de mercado, que no es lo mismo...

-Sugiere quitarle el estigma negativo a la crisis, ¿pero eso cómo se hace?

-La crisis es un escenario cambiante y se va a prolongar mucho tiempo, con distintos valores, y quizá, a lo mejor, se vuelva a lo que había antes, al nivel de ética de empresa. Hubo mucho de todo vale durante estos años con tal de hacer dinero. En mi opinión, las empresas de calificación de riesgo lo único que hacen es obligar a pagar más por la deuda, porque no tienen mucha credibilidad. Por eso considero que Europa tiene que tener una agencia de calificación. Las actuales no son ejemplo de nada, ni siquiera acertaron a la hora de prever la crisis. Y, desde luego, todo esto del dinero rápido va a desaparecer.

-Hay quien dice que para salir de la crisis hay que trabajar más, y otros que hay que reducir el año laboral un 15% para generar empleo...

-Creo que hay que trabajar mejor. Es un problema de calidad, no de cantidad. En producción industrial quizá si se hacen más turnos habría más mercancía y se podrían bajar precios; en otras actividades, no. Aunque nos pongamos a trabajar 24 horas tampoco saldremos de la crisis. Hay que ir cambiando esta mentalidad y limpiar todos los elementos tóxicos.

-¿Cuándo pasará el crac a la historia?

-A la crisis le queda hasta el 2017. Realmente ya estábamos hablando de remontar en el 2011 y aumentaron tres años de pérdidas. Las reservas van a menos y el paro cada vez es mayor.

-¿Por qué en la época expansiva no se generaron fondos de reserva?

-Hubo una falta de previsión y de ética. Estábamos en lo del dinero rápido. Por ejemplo, en el 2007 ya no pudo España renovar la deuda energética que tenía con el exterior. Esto ya se sabía.

-Tras Irlanda, ¿caerá también España?

-Creo que sí, que acabará en intervención, pero no probablemente porque estemos muy mal, sino por el ataque al euro. Ahora ya aparece Bélgica como vulnerable y prácticamente todos los países de la Unión Europea. Esas agencias están haciendo un ataque a la moneda única, minan su credibilidad y esto es una forma de intentar desmontar la unidad económica. Es gravísimo. Además, si no hay empresas no hay empleo. En Irlanda se van a ir 25.000 funcionarios a la calle y si no hay empleo en la privada, ¿adónde va a ir la gente? Habría que plantearse tener una banca pública, porque si no seguiremos en la especulación. Llegamos a la conclusión de que, con lo que piden, los bancos mandan en las empresas.

-Al ritmo que vamos, ¿cree que dentro de unos meses podríamos acabar preguntando eso de «hay alguien ahí»?

-Los empresarios tienen que hacer cosas y los trabajadores también. Hay que decirse «Yo también formo parte de la empresa» y aportar ilusión.

-Lleva cinco meses en el cargo, ¿qué se trae entre manos?

-A principios de año sacaremos la propuesta de conciliación, mediante iniciativa parlamentaria, de forma que no vaya al núcleo de la empresa la carga para que sus empleados concilien. De aquí al 2016 tenemos que igualar las mejoras a las existentes en otros países. Creo que la conciliación tendría que decretarse como estratégica a pesar de la crisis.