Boyer cree que pese a la gravedad de la crisis no hay motivo para un «pesimismo desmesurado»
ECONOMÍA
El antiguo ministro de Economía asegura que la situación en España «es, sin duda, difícil y dura», pero considera que en términos reales no se corresponde con el tratamiento que le otorgan los mercados financieros.
20 dic 2010 . Actualizado a las 18:53 h.El antiguo ministro de Economía y Hacienda Miguel Boyer ha asegurado que pese a la gravedad de la crisis financiera en España hay motivos para la confianza y no para el «pesimismo desmesurado».
Boyer afirmó que la situación económica en España «es, sin duda, difícil y dura», pero consideró que en términos reales no se corresponde con el tratamiento que le otorgan los mercados financieros y las agencias de evaluación de riesgo crediticio.
En este sentido, señaló que 2010 ha sido un año «menos malo de lo que se esperaba», situándose la tasa de crecimiento en un -0,2% frente a algunas previsiones que colocaban esta cifra en un -0,7%.
Respecto a los pronósticos de crecimiento en 2011, el ex ministro situó la tasa de crecimiento en un 0,8% frente a la cifra más optimista del 1,3% del Gobierno central, indicó.
Asimismo, situó en un 1,8% las previsiones de crecimiento del PIB de España para el año 2012, y en un 2,1% en 2013, una décima por encima de países como Alemania, Francia o Italia.
Así, vaticinó que en el año 2013 España podrá haber alcanzado la tasa del PIB del año 2008, «que era muy alto en términos reales», dijo.
Por lo que respecta al coste que la deuda pública tiene para España, Boyer cifró en un 2,2% el coste del porcentaje del PIB, bastante inferior al 4% o 5% de los años 80 y 90, señaló.
«Estamos pagando bastante menos que los otros países en términos de PIB, a pesar del trabajo que se han tomado las agencias de rating y los especuladores para encarecernos la prima de riesgo», dijo, y añadió que en el caso de la deuda pública la situación de España «no es mala sino de las mejores de Europa».
De la misma forma, Boyer aseguró que las autoridades europeas en ningún caso van a permitir la quiebra de algún país miembro, porque dijo que ello conllevaría que se deshiciese la unión monetaria, y porque las «deudas cruzadas» convulsionarían los bancos de los países más poderosos.