La UE modificará el Tratado de Lisboa para asegurar el rescate de sus socios en peligro
ECONOMÍA
Los líderes de la Unión Europea acordaron anoche en Bruselas modificar el Tratado de Lisboa, que entró en vigor hace apenas un año, para crear un fondo de rescate permanente para la eurozona llamado a atajar la crisis de la deuda pública y ahuyentar los temores de los mercados a la insolvencia de algunos países.
«Tenemos un acuerdo sobre un cambio en el Tratado», anunció en un escueto mensaje en la red social Twitter el presidente permanente del Consejo, Herman Van Rompuy. El cambio había sido exigido por Alemania para evitar problemas legislativos con su Tribunal Constitucional, ya que el Tratado de Lisboa no permite el rescate financiero de un país del euro por parte de sus socios.
La eurozona se dotará así a principios del 2013 de un fondo permanente que reemplazará al creado en mayo pasado con el objetivo de ayudar a los socios en riesgo de bancarrota. Ese fondo, dotado con 440.000 millones de euros en avales y otros 60.000 millones en créditos, fue utilizado por primera vez el mes pasado para financiar una parte del salvavidas lanzado a Irlanda para evitar el hundimiento de su sistema bancario.
Estabilidad
En concreto, los dieciséis países de la zona euro -diecisiete a partir de enero próximo con la entrada de Estonia-, podrán activar el mecanismo «si es indispensable para salvaguardar la estabilidad de la unión monetaria en su conjunto», según el texto que los Veintisiete acordaron introducir en el Tratado de Lisboa.
«La concesión de toda ayuda financiera estará sujeta a estrictas condiciones», agrega el anexo, en alusión a las medidas de austeridad que serán exigidas al beneficiario, como se hizo en su día con Irlanda y también con Grecia, cuyo rescate se articuló mediante préstamos bilaterales de sus socios de la moneda única
Los Veintisiete prevén que el cambio del Tratado sea realizado en marzo del 2011, tras un proceso de revisión simplificada que en principio evitará a los Gobiernos someterlo a referendos o ratificaciones parlamentarias.
Con el fondo permanente, complementado con 250.000 millones de euros del Fondo Monetario Internacional (FMI), la UE espera enterrar los temores sobre el futuro del euro que azotaron en los últimos meses los mercados.
«Debemos enviar un claro y decisivo mensaje», había emplazado la canciller alemana, Angela Merkel, a su llegada a la cumbre, que finalizará hoy. «Estamos decididos a todo», corroboró Jean Claude Juncker, primer ministro luxemburgués y presidente del Eurogrupo.
Dudas sobre España y Portugal
Juncker también tuvo palabras para Portugal y España, los países que, tras los rescates de Grecia e Irlanda, concentran ahora las dudas de los inversores. «Deben presentar reformas estructurales» para «calmar las turbulencias en los mercados», advirtió, insinuando que los inversores ponen en duda que los recursos del fondo, tanto temporal como permanente, sean suficientes para salvar a estos países en caso necesario.
«Debemos demostrar que tenemos grandes los bolsillos» y ampliar el fondo, dijo el ministro belga de Finanzas, Didier Reynders, cuyo país ocupa la presidencia de turno de la Unión. Para ello, los líderes europeos deben esmerarse hoy para convencer a Angela Merkel, que no ve ninguna urgencia en poner más dinero sobre la mesa.