Pide transparencia y mensajes unívocos a los mandatarios nacionales y europeos para no despistar a los mercados
14 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, dio ayer una nueva vuelta de tuerca en su demanda de «transparencia» al sistema financiero nacional en pro de trasladar calma y una imagen más fiel del balance y la realidad de bancos y cajas a los denominados mercados. Unos mercados, dijo el regulador, que son al fin y al cabo personas, que reaccionan como tales y de los que siempre se puede aprender. Fernández Ordóñez desveló que, en ese permanente esfuerzo por «desnudar» el negocio, las entidades deberán también poner negro sobre blanco, a partir del primer trimestre del próximo año, sus necesidades de financiación, así como y las estrategias a corto, medio y largo plazo que hayan trazado para afrontar sus vencimientos. Del mismo modo, y mientras Moody's volvía a poner en entredicho el músculo de bancos y cajas, el regulador daba un tirón de orejas a los mandatarios europeos, nacionales y regionales, a los que pide unidad en los mensajes para no despistar a los inversores. Y es que, según Fernández Ordóñez, esa descoordinación (tanto en la UE como en España) tiene también su parte de culpa en la reciente crisis de deuda y bursátil. En términos nacionales, el gobernador explicó que los mercados «no siempre distinguen con claridad entre los Ejecutivos central y regionales; nos ven desde lejos y lo que ven es España». Durante un encuentro organizado por la Asociación de Mercados Financieros, el máximo responsable del supervisor hizo un repaso de las «enseñanzas» que España ha de sacar de la crisis y de sus sucesivos episodios. Sobre todo, de los ataques a la deuda soberana. El resumen, una vez más, es la imperiosa necesidad de ser más transparentes que nadie. «Los mercados [no siempre infalibles, reconoció el gobernador] son capaces de identificar problemas estructurales y de darnos orientaciones de política económica; son consejos que van a nuestro favor y que merece la pena seguir», afirmó. Para, a continuación, recordar que tras esa expresión tan difusa hay, en realidad, inversores que, como el resto de las personas, «olvidan». A su juicio, criticar los ataques cuando estén más o menos justificados no lleva a ningún lado, y no deja de ser tan rentable como una pataleta: «Criticar su ignorancia sirve de poco en términos prácticos». Por eso Fernández Ordóñez repasó, en un claro mensaje a los tiburones, todas las nuevas exigencias que bancos y cajas habrán de hacer frente a partir del primer trimestre del 2011. Entre estas, los calendarios y la estrategia de financiación o refinanciación de su actividad. Un ejercicio de sinceridad contable que haga más previsible y, por tanto, más digna de confianza su actividad. Así, se establece la obligación -como tienen los Estados- de aclarar qué emisiones tienen previstas, cuáles deben afrontar y cuándo, y cómo harán frente a esos pagos. Hay que hacer todo esto porque cuando la percepción de la realidad es mucho peor que la realidad misma, la mejor reacción posible es explicarla con todo detalle», sentenció.