Con la negativa de dar un aval a Vulcano de 4,3 millones (el resto lo aportaba la Xunta), el Gobierno central da la espalda a Galicia. Un hecho que ya no suena a novedad. Ya lo hizo con Navantia-Fene (al no mediar ante Bruselas para intentar de nuevo el acceso a la construcción naval), no supo regular para evitar la desintegración del sector lácteo ni tampoco defenderlo, y en estos momentos se elude cualquier compromiso para evitar los efectos perniciosos -con pérdida de miles de trabajo incluidos- del llamado decreto del carbón.
Buscar sentido al resultado de la reunión de ayer en Pymar resulta cuando menos complicado. Vulcano se define como un gran astillero en graves dificultades. Es ahora cuando necesita ayuda. Y en este caso la ayuda es un aval. Pymar tendría que aportar 4,3 millones, y la Xunta, el resto hasta completar 21. Teniendo en cuenta voces de expertos concursales, si un acreedor presta dinero de manera legal no puede ser cómplice en ningún caso del concursado. De lo cual se deduce que el miedo que Pymar tiene con Vulcano es perder lo prestado. ¿El objetivo de la decisión será cerrar el astillero de Vigo para así posicionar a otros, de otras comunidades autónomas, en el mercado? ¿Será que el Gobierno central vuelve a echarle un pulso al Ejecutivo de Feijoo?
Galicia, y Vigo en particular, no merecen este trato.