«La recuperación económica mundial continúa, pero de forma frágil y desigual. En una economía y un sistema financiero globalizados, las respuestas no coordinadas conducirán a los peores resultados. Nuestra cooperación es esencial», recalcaron en su comunicado final los ministros de finanzas y gobernadores de los bancos centrales, reunidos para preparar la cumbre del G-20 que se celebrará el 11 y 12 de noviembre en Seúl. Los países de este club «tomarán un conjunto de medidas para reducir los desequilibrios excesivos y para mantener el desequilibrio de sus cuentas corrientes en niveles sostenibles», señala el texto. Algunos miembros, como Estados Unidos, promotor de la iniciativa, querían cifrar objetivos y fijar un calendario. No aparece nada de ello.
«Hay una fuerte contestación de los alemanes y los chinos para una meta numérica sobre los desequilibrios», afirmó un responsable del G-20 que pidió el anonimato. La cita sirvió también para dar vía libre a los nuevos requerimientos para la banca, los acuerdos conocidos como Basilea III.