Una nueva protesta en Francia siembra el caos en varias ciudades

Esperanza Suárez PARÍS/LA VOZ.

ECONOMÍA

El primer ministro admite que se tardará entre cuatro y cinco días en normalizar el suministro a vehículos. Varias gasolineras con combustible fueron requisadas para atender a hospitales, policía y bomberos

20 oct 2010 . Actualizado a las 09:26 h.

El Gobierno francés empezó ayer a requisar gasolineras y desbloquear depósitos petroleros tras una nueva jornada de protestas contra la reforma de las pensiones y en la que el número de manifestantes igualó y en algunos casos superó al del pasado martes, con tres millones y medio de personas en la calle. Al margen de la movilización pacífica, grupos de agitadores sembraron el caos en varias ciudades por segundo día consecutivo, lo que Nicolas Sarkozy y su Gobierno no están dispuestos a tolerar.

Desde primeras horas de la mañana se multiplicaron los disturbios. Los más graves, en Lyon, cuyo centro quedó devastado después de que varios centenares de jóvenes encapuchados destrozaran escaparates y mobiliario urbano, incendiaran coches y se lanzaran al pillaje de los comercios. Ocurrió mientras la manifestación se organizaba en otro punto de la ciudad. La policía detuvo a 75 después de varias horas de revuelta que se saldó con un agente herido por una pedrada y un fotógrafo hospitalizado al ser alcanzado en la cara por una botella.

Por segundo día consecutivo, los enfrentamientos violentos entre jóvenes y fuerzas del orden se reprodujeron en Nanterre y se extendieron a otros puntos de la periferia parisina, como Argenteuil. En la capital, la policía intervino también a primeras horas de la mañana para despejar la plaza de la República, que los estudiantes llegaron a bloquear durante una hora. Una chica de quince años resultó herida poco antes cuando participaba en la protesta de su liceo, al explotar una moto que entró en contacto con un contenedor de basura en llamas.

Más de mil detenidos

La presencia de los estudiantes contribuyó notablemente a engordar las 266 manifestaciones que hubo en todo el país, en la mayoría de los casos sin incidentes. Los sindicatos organizaron servicios de orden con los profesores e impidieron que los reventadores se infiltraran entre los más jóvenes. Sin embargo, algunos lo consiguieron. Interior notificó que en una semana han sido detenidos 1.158 alborotadores entre los alumnos. La participación en la protesta aumentó espectacularmente en Toulouse y en Marsella, donde se acumulan más de 4.000 toneladas de basura tras una semana de huelga en el servicio.

Sarkozy dio ayer instrucciones para que las fuerzas del orden eviten cualquier exceso. Volvió rápidamente a París desde Deauville, donde se reunió con Angela Merkel y Dmitri Medvédev. «Vigilaré con las fuerzas del orden que el orden público esté garantizado», aseguró el presidente, decidido a cumplir con su deber también a la hora de resolver el problema de la escasez de carburante, porque «hay gente que quiere trabajar».

Poco después, el primer ministro, François Fillon, reunió al gabinete de crisis con los representantes de las petroleras, que han decidido poner sus recursos en común. El Ejecutivo ha recurrido ya a las fuerzas del orden para desbloquear algunos depósitos de combustible. Al menos doce gasolineras con existencias fueron ayer requisadas por el Estado para hacer frente a las necesidades de hospitales, policía y bomberos.

«Nadie tiene derecho a tomar como rehén a un país entero, su economía, sus empleos», aseguró Fillon en la Asamblea Nacional, enfatizando que «la intimidación, el bloqueo y la violencia son la negación de la democracia». El primer ministro reconoció que harán falta al menos cuatro o cinco días para que la situación vuelva a la normalidad en el suministro de combustible. Ayer, el número de gasolineras sin carburante aumentó a 4.000.