Javier Berrocal se vino a trabajar a Dublín porque en Galicia ni siquiera podría soñar con las oportunidades profesionales que Irlanda ofrece a un ingeniero informático. Tiene 28 años, es de A Coruña, y trabaja en el departamento de control de calidad de Amdocs, una empresa israelí de software.
-¿Qué le ha pasado a este país?
-Irlanda representa el fracaso de un modelo económico. Crecieron mucho y muy rápido gracias a los fondos de cohesión de la Unión Europea, pero acumularon mucho dinero e inflaron la burbuja inmobiliaria. Además, apenas construyeron infraestructuras, pero sí gastaron mucho en ayudas sociales, que en definitiva no son una inversión. Aunque no hay que exagerar las cosas, porque Irlanda no es Grecia, ni va acabar como Grecia.
-O sea, que usted es optimista con respecto al futuro.
-¿Optimista? Sí, pero lo que también tengo claro es que Irlanda no volverá a ser lo que fue. Los tiempos en que podías venir aquí sin hablar inglés y aun así encontrar un trabajo en poco tiempo, se han terminado. Si alguien quiere probar, le diría que aún hay oportunidades, pero no como las que había hace tres o cuatro años.
-A muchos irlandeses la crisis por la que atraviesa el país parece no preocuparles demasiado. ¿Cree que son conscientes de lo que les está pasando?
-No hablan mucho de eso, sobre todo la gente joven. Quizá es porque los años de bonanza los han hecho mucho más superficiales.
-¿Echa de menos Galicia?
-Sí claro, pero la morriña se me pasa en cuanto le echo un vistazo a mi nómina.