San José asume que los recortes de Fomento le costarán 111 millones de euros

La Voz LA VOZ/REDACCIÓN.

ECONOMÍA

19 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La constructora San José se ha visto directamente afectada por los recortes anunciados por el Ministerio de Fomento para la obra pública. En una nota remitida a la CNMV con los resultados del primer semestre del 2010, el grupo pontevedrés admite que el tijeretazo inversor del ministro José Blanco le costará 111 millones de euros.

Hasta el pasado mes de junio, San José obtuvo una cifra de negocio de 399 millones, un 26,3% menos que en el mismo período del año anterior, con un resultado bruto de explotación (Ebitda) de 28,4 millones, siete menos que en el primer semestre del 2009. La firma que preside Jacinto Rey continúa arrojando pérdidas. Entre enero y junio de este año el resultado neto fue negativo en 8,3 millones de euros, un balance que corrige en parte las pérdidas de los primeros seis meses del 2009, cifradas en 29,5 millones.

Merma del 10%

El grupo sostiene que el recorte inversor de Fomento mermará en un 10% su cartera de construcción, el pilar más importante en las cuentas de la firma. El área constructiva representa casi el 55% de la cartera total de obras de San José, valorada en 1.919 millones. El volumen de pedidos de la firma en el área de concesiones y servicios experimentó un aumento del 16%, mientras que el segmento relacionado con el ladrillo decreció un 23% y el de la energía permaneció estancado (el grupo opta al concurso eólico de la Xunta solicitando 391,5 megavatios).

El mayor problema para la compañía sigue siendo la elevada dependencia del mercado español, que representa el 65% de su cartera. Y dentro de esta bolsa de clientes, el 83% son Administraciones públicas. San José aclaró ante la CNMV que la mayoría de los proyectos afectados por el recorte de Fomento iban a ser ejecutados a partir del 2012, por lo que su impacto en las cuentas «será más suave». La firma gallega reconoce ante el supervisor bursátil que lo pasará mal a medio plazo por el acusado descenso de las licitaciones públicas (recortadas en un 32% hasta el pasado mayo); así como por las tensiones de liquidez en los mercados y la escasa concesión de créditos en la banca.