La nueva regulación bancaria, que exigirá a las entidades disponer de más capital y liquidez con el fin de garantizar su solvencia, tendrá un impacto muy reducido en el crecimiento económico, atenuado por su aplicación en un plazo de cuatro años y medio. El Banco de Pagos Internacionales, promotor de lo que en el sector se conoce como Basilea III, evalúa, en un informe que acaba de publicar, los recortes que podrían producirse en la inversión como consecuencia de que los bancos y cajas trasladarán el coste de esas exigencias a la financiación que proporcionan.
Incrementar en un punto porcentual la relación del capital sobre activos ponderados por riesgo mermará la tasa de crecimiento anual en apenas el 0,04%, asegura la institución, y calcula que el incremento en un 25% del mínimo de liquidez exigido supondrá un recorte de aproximadamente la mitad de ese porcentaje, es decir, en torno a un 0,08%, en el avance anual de la actividad.