Obama anuncia un impuesto a la gran banca para recuperar los fondos de rescate
ECONOMÍA
Parece que la reforma financiera no es suficiente para el presidente de Estados Unidos. A pesar de que Obama mostró su contento por esta nueva ley que incorpora, según dijo, «un 90% de lo que propuse cuando asumí esta lucha», el presidente norteamericano pidió ayer, en su discurso semanal de los sábados, la aprobación de un nuevo impuesto para los grandes bancos.
«Necesitamos un nuevo impuesto sobre los bancos que fueron los mayores beneficiarios de la ayuda pública durante la crisis financiera para recuperar hasta el último centavo de los contribuyentes», dijo ayer Obama. El nuevo impuesto que defiende el presidente consistiría en aplicar un 0,15% sobre el pasivo de las grandes compañías financieras. Según los cálculos del Gobierno de Washington, esta nueva tasa recaudaría 90.000 millones de dólares (unos 70.000 euros) en los próximos diez años.
La inversión del Gobierno estadounidense en el paquete de rescate que comenzó a utilizarse en septiembre del 2008 fue de unos 700.000 millones de dólares (566.000 millones de euros). La mayoría de los grandes bancos que las recibieron ya han realizado casi todas las devoluciones. Y según los últimos datos proporcionados por el Tesoro estadounidense, la pérdida neta que se espera es de 42.000 millones de dólares. Y esa sería, precisamente, la cantidad que Obama quiere recuperar con el nuevo impuesto.
También se refirió Obama en su discurso de ayer con detalle a la nueva reforma financiera. Dijo que se trataba de la fórmula de «protección de los consumidores más fuerte de la historia de América». Y añadió que con la nueva ley «las compañías de tarjetas de crédito ya no podrán inducir a error con páginas y páginas de letra pequeña».
Contrarios a la nueva norma
Sobre la reforma financiera también opinó ayer la Asociación Estadounidense de Bancos. En un comunicado explicaba que la reforma afectará muy negativamente a los bancos pequeños que no podrán asumir la ingente cantidad de nuevas reglas e informes. Según el comunicado, la mayoría de estos bancos deberán venderse a instituciones más grandes que puedan afrontar las nuevas normas.