El rediseño de las normas que rigen en Wall Street otorga mayor protección al consumidor y limita el poder de la banca
26 jun 2010 . Actualizado a las 02:09 h.Tras más de 20 horas de debate y varios meses de negociaciones, los legisladores estadounidenses llegaron por fin en la madrugada de ayer a un acuerdo sobre la reforma del sistema financiero impulsada por Obama, la mayor desde la Gran Depresión. Al proyecto ya solo le faltan los trámites formales, que las Cámaras voten y que el presidente firme la ley, lo que podría suceder el día de la fiesta nacional estadounidense, el 4 de julio.
El texto final supone una profunda revisión de las normas tanto en materia de control y supervisión como en cuestión de funcionamiento. Y, lo más importante, contiene mecanismos de protección para los usuarios del sistema financiero, es decir, para todos los ciudadanos.
Estos son los puntos más relevantes:
Consejo de Supervisión de la Estabilidad Financiera. Estará compuesto por diez miembros y su función será la de vigilar los riesgos para el sistema económico. Tendrá la potestad de sugerir a la Reserva Federal (Fed) el control o, incluso, el desmantelamiento de grandes empresas en los casos en los que considere que el funcionamiento de estas suponga un riesgo para todo el sistema.
Liquidación de grandes empresas financieras. La reforma proporciona a los reguladores la potestad de liquidar empresas financieras que supongan un riesgo para todo el sector. La institución encargada de ello será la Corporación Federal de Seguros de Depósitos (FDIC por sus siglas en inglés). Para pagar esas liquidaciones, se impone una tasa a las compañías financieras con más de 50.000 millones en activos.
Asunción de riesgos por los bancos. La reforma no ha incluido al final que los grandes bancos tengan prohibidas las actividades especulativas de alto riesgo, pero limita a solo un 3% del capital del banco la cantidad que estos pueden invertir en esos fondos.
Mercado de Derivados. Las hasta ahora oscuras transacciones de derivados dejarán de serlo en una gran parte ya que el proyecto obliga a que se hagan con la intermediación de un tercero y se informe de ellas a las autoridades bursátiles. Además, a partir de ahora las empresas que comercian con derivados deberán registrarse.
Garantía de depósitos. Se convierte en permanente la cifra de 250.000 dólares que el Gobierno estableció para frenar el pánico de los ahorradores en el 2008.
Control de la Reserva Federal. El Congreso podrá revisar las actuaciones de la Fed, excepto en el capítulo de la política monetaria.
Control de los bancos. La supervisión de los bancos y del resto de las empresas financieras queda en manos de la Fed. La función de esta supervisión es la de detectar cualquier riesgo que pueda poner en peligro el sistema económico.
Protección del Consumidor. Se crea una Agencia de Protección de los Consumidores de productos financieros. Se ocupará sobre todo de evitar los abusos de las compañías de tarjetas de crédito y de impedir los préstamos con condiciones abusivas.
Hipotecas. Por primera vez en la historia de Estados Unidos, los prestamistas deberán verificar que el prestatario es capaz de pagar el crédito, para ello deberán solicitar el historial de crédito de este y comprobar sus datos laborales.
Agencias de calificación. Estas firmas, tan criticadas por su papel en la crisis, estarán obligadas a partir de ahora a divulgar los métodos que utilizan para calcular el riesgo potencial de los productos financieros.