El presidente del Gobierno está convencido de que el cambio es sustancial y equilibrado
13 jun 2010 . Actualizado a las 03:36 h.La reforma laboral que plantea el Gobierno ni está del todo clara ni contenta a los interlocutores sociales. Tras el frontal rechazo de los sindicatos, la patronal CEOE adelantó ayer sábado su descalificación de la propuesta. Aunque anuncia que expondrá en detalle sus argumentos la próxima semana, ya anticipa que la fórmula del borrador dado a conocer por el Ministerio de Trabajo «no es la adecuada» para conseguir el cambio «definitivo y profundo» del mercado de trabajo que precisa la economía española para mejorar la productividad, contribuir a la creación de empleo y aumentar la confianza de la sociedad, de los organismos internacionales, incluida la Unión Europea, y de los mercados. En definitiva, «no está a la altura de las necesidades del país»
El presidente del Ejecutivo, por el contrario, se muestra satisfecho del trabajo realizado. En la conferencia de prensa que mantuvo junto al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, José Luis Rodríguez Zapatero puso de relieve la búsqueda del equilibrio de la propuesta realizada que, en su interpretación, apuesta al mismo tiempo por mejorar la situación de los trabajadores que solo han conocido «el horizonte de la precariedad», y por la flexibilización del empleo en las empresas que atraviesan «circunstancias difíciles». El jefe del Ejecutivo calificó su propuesta de «justa y equilibrada» y aseguró que respeta «básicamente la red de derechos de los trabajadores».? Zapatero consideró «incomprensible» que en el 2009, cuando España se encontraba en plena crisis y el empleo se destruía a chorros, que más del 70% de los despidos practicados alegaran causas disciplinarias, cuando estaba claro que respondían a motivaciones económicas. «Había una profunda anomalía en la ley», alegó. También se mostró satisfecho de las propuestas de cambio inspiradas en el modelo alemán -reducciones de jornada de entre el 10% y el 70% con rebaja proporcional del salario- y de las que, en seguimiento del modelo austríaco, facilitan la movilidad al instaurar un fondo de capitalización que permite al trabajador llevarse los derechos de indemnización acumulados cuando se muda de empleo.
Más despidos
La organización empresarial CEOE denuncia, en su primera aproximación, que no se generalicen los contratos con 33 días de indemnización, pese a que el Gobierno ha optado por extenderlos a trabajadores menores de 45 años que lleven tres meses en paro.
Opina la CEOE que los planteamientos del Ejecutivo no facilitan la transformación de contratos temporales en los de fomento del empleo, a la vez que limitan los plazos de los temporales y no clarifican las causas y procedimientos de extinción de los de fomento. La propuesta, advierten, puede tener efectos perversos. Muchos empleados temporales perderán su puesto de trabajo al vencer el período límite, mientras que el contrato de fomento seguirá sin utilizarse.
La patronal tampoco está conforme con el sistema para reducir los desembolsos por despido. «Aunque pueda parecer que el sector empresarial obtiene una disminución de ocho días, esta no es la realidad -argumenta-, ya que al cubrir estos ocho días el Fogasa y ser los empresarios los únicos contribuyentes de este fondo, son ellos, de hecho, los que siguen pagando la totalidad del coste del despido».
La CEOE rechaza, además, una de las principales novedades del planteamiento, la limitación a tres años en la duración de los contratos de obra o servicio. Transcurrido ese plazo, los trabajadores debieran pasar a ser fijos. La patronal alerta de que, si se aplica, esa medida aumentará los costes de las empresas que necesitan desempeñar trabajos por plazo superior (contratas, concesiones y otros), lo que dificultará, al penalizarla, la contratación temporal en los sectores que hacen más uso de este tipo de contrato.