Un tercio de las cajas han apostado ya por fusionarse para ser un banco

Rubén Santamarta Vicente
Rubén Santamarta REDACCIÓN/LA VOZ.

ECONOMÍA

La última operación, la liderada por Cajastur y CAM, revela los planes de privatización que anhela parte del sector

26 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Una quincena de cajas españolas, entre las que hay grandes, medianas y pequeñas, han mostrado ya su apuesta por la bancarización del sector a través de los llamados SIP, fusiones frías que suponen la creación de una nueva entidad que agrupa el negocio de los socios participantes y que funciona a través de una ficha bancaria. Esas cajas suponen un tercio del total del sector. Y en breve se sumarán más.

La última apuesta es la que el lunes suscribieron la alicantina CAM, Cajastur, Caja Extremadura y Caja Cantabria. Estas cuatro firmas operarán a través de un banco con sede en Madrid, con un consejero delegado como primer ejecutivo (será el presidente de Cajastur, la firma más solvente de ellas), un presidente sin funciones ejecutivas (el de la CAM) y dos vicepresidentes (de las otras firmas). La asturiana ya empleó un banco, su filial Banco Liberta, para hacerse con una caja, la intervenida CCM. Una fórmula innovadora, aunque suscita dudas.

Esta misma vía ya está siendo utilizada por Caja Navarra, que lidera la operación de Banca Cívica junto a Caja Canarias y Caja Burgos. Está previsto que en breve también se puedan sumar las firmas de Ávila y de Segovia. El banco central que llevará sus negocios estará en Madrid, misma localización que la alianza de CAM y Cajastur. Otras tres cajas que han mostrado su interés por unirse a través de un SIP (La Caja de Canarias, Caja Rioja y CAI), aunque está parado.

Otras cuatro negociando

Hay cuatro marcas más que sopesan desde hace meses esa misma vía. Murcia, Granada, Penedés (catalana) o Sa Nostra (Baleares) cuentan con participar a través de un banco y ayer mismo trascendieron sus conversaciones que, de fraguar, propiciarán un grupo similar en tamaño a la caja única gallega.

De esta forma, ya son más las cajas que apuestan formalmente por un SIP (quince, con esas otras cuatro a la espera) que por una integración convencional (catorce). Este tipo es el aprobado por las dos gallegas, seis catalanas, dos de Castilla y León y tres andaluzas junto a Caja Guadalajara.

Con esas alianzas virtuales o retardadas, los socios pueden mantener negocios locales, obra social y marca propia en sus territorios de origen, aunque en el fondo el grueso es compartido. El Banco de España ya ha dicho que son soluciones «irreversibles» que, a medio plazo, suponen una fusión mercantil definitiva.

No hay una unanimidad para valorar esa fórmula. Entre los bancos se entiende que este tipo de salidas «permite a todos jugar con las mismas reglas». Hay mucho recelo en los sindicatos, que creen que es el primer paso para suprimir el modelo de cajas como sucedió en Italia, acabar con su función social y pasar a manos privadas. Precisamente ayer, en el Club Financiero de Vigo, el ex presidente de Extremadura (con una de sus cajas en el SIP de Cajastur) denunció el «ataque contra las cajas para que pasen a depender del sector privado».

Los apoyos

Fuentes financieras sitúan como principales valedores de esa bancarización a los dos ejecutivos que comandan ahora la patronal de cajas: Isidro Fainé, de La Caixa; y Rodrigo Rato, de Caja Madrid. Otras aseguran que «no desagradan» al Banco de España porque permitirían capitalizar las entidades de ahorro a través de esa marca bancaria. La vía que tienen las cajas para mejorar su capital -una necesidad apremiante- pasa o por cuotas participativas (instrumento similar a las acciones) o por entes instrumentales como los SIP. «El riesgo está en saber dónde se pone el límite y en el modelo que quieren PP y PSOE», remata un veterano sindicalista.