Sus negociadores mantienen la exigencia de preservar el blindaje de su presidente al menos cinco años
30 abr 2010 . Actualizado a las 09:40 h.Caixanova se abre a recortar sus aspiraciones de máximos en una hipotética fusión de las dos cajas gallegas, pero salvaguardando el blindaje de Julio Fernández Gayoso. Esa fue la principal conclusión de la cita que volvió a reunir ayer a los negociadores de las dos cajas gallegas, con la conselleira de Facenda como árbitro, y de la que salió nuevamente sin resultado definitivo y emplazadas las partes a otra reunión hoy.
La delegación de Caixanova planteó ante la Xunta y Caixa Galicia la necesidad de acometer una reforma de la ley de cajas para permitir seguir a su número uno, Julio Fernández Gayoso, como presidente, una sugerencia, dijeron, a instancias del consejo de la caja. La idea no fue bien recibida por el Gobierno gallego, según fuentes próximas a la negociación.
A partir de ahí, los ejecutivos de esa caja se prestaron a rebajar sus peticiones de máximos, la que incluye tomar la presidencia, la dirección, la sede y un 70% de los órganos de gobierno, pese a aportar el 40% del negocio de la caja fusionada. Ese porcentaje se ha ido equilibrando, y, según las mismas fuentes, Caixanova se brinda ahora a estudiar la sede. Por donde no pasa es por el papel de Gayoso, pidiendo que mantenga su cargo al menos durante 5 años, para un período de transición inédito, por largo, entre las fusiones españolas.
Antes de esa reunión, el consejo de administración de Caixanova respaldaba a sus negociadores para que mantengan la posición que estimen conveniente. En una votación en Ourense quedó claro que esta autorización sirve también para cerrar una fusión paritaria.
En realidad, el consejo conoció por primera vez la postura oficial que sus representantes están trasladando a la mesa de negociación. Las explicaciones corrieron a cargo de Gayoso, pese a que en la reunión estaba el director general, José Luis Pego, que pilota la comisión de Caixanova en las conversaciones con Caixa Galicia. Los 19 miembros secundaron a sus tres portavoces en la mesa de diálogo, pero algunas voces solicitaron «agilidad» en las conversaciones y más «voluntad para el acuerdo».
Gayoso reconoció por primera vez ante su consejo, tras negarlo reiteradamente en los últimos meses, que las cuentas de la fusión «salen», si bien las calificó de «muy justas». También admitió que quiere seguir presidiendo la futura cada al menos cinco años (no habló de renovar un mandato más, algo que sí se planteó en la negociación). Este lustro de transición es un período «largo», pero «necesario» en un proceso «tan complejo como el gallego». Esa «complejidad» le sirvió también para reivindicar el mando de la futura caja, ya que, explicó, «la paridad podría hacerla poco gobernable». Algún consejero pidió formalmente «mayor flexibilidad» en las conversaciones y afirmó que lo importante es «que Galicia siga teniendo una caja, aunque el peso esté más en el norte, el sur, el este o el oeste».
Por su parte, el director general de Caixa Galicia también trasladó a sus consejeros el estado de la negociación, aseverando que el Banco de España había avalado con números esa alianza, y les emplazó al resultado de las conversaciones antes de acabar esta semana.
«Difícil encontrar voluntades»
Uno de los consejeros, el alcalde de Lugo, dijo a la salida de esa reunión que, al encajar los números, «hai que ir á fusión, con sentidiño, Caixa Galicia ten vontade de negociar». Posteriormente, en la apertura de una exposición en Santiago, José Luis Méndez deslizó en su discurso que «en los días que corren no es fácil encontrar voluntades, personas e instituciones con las que compartir un buen proyecto».