Aunque la UE ya ha acudido en el pasado en socorro de varios socios amenazados de quiebra (Rumanía, Hungría y Letonia recibieron ayudas millonarias el año pasado), esta es la primera vez que rescata a un país del euro, cuya caída podría poner en peligro el proyecto de la unión monetaria.
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¿Corre Grecia un riesgo real de quiebra?
El peligro es cierto porque Atenas tiene cada vez más dificultades para pagar su deuda, que refinancia en los mercados a un coste cada vez mayor. Pero en la práctica parece improbable que sus socios vayan a dejarla caer, por la cuenta que les trae (Alemania, por ejemplo, es el principal acreedor). La catástrofe sería de tal calado para todos que el presidente del BCE, Jean Claude Trichet, ha asegurado que ni siquiera se lo plantea como «posibilidad» real.
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¿Peligra la zona euro ?
Si Grecia no paga sus deudas, los mercados perderán toda la confianza en el euro y muchos inversores intentarán deshacerse de sus activos en esa moneda. En especial, de los bonos de los países de la eurozona, por los que tratarían de obtener mayor rentabilidad para compensar el aumento del riesgo de impago. Eso elevaría los intereses que abonan los países emisores, sobre todo los que tienen déficits y deudas más elevados y que, por tanto, ofrecen menos garantías. España tiene un déficit del 11,2%, pero su endeudamiento es de los más bajos (el 53,2% del PIB). Irlanda y Portugal están peor, con déficits y deudas del 14,3% y el 64%; y del 9,4% y el 76,8%, respectivamente.
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¿Se puede expulsar a Grecia de la eurozona ?
Esa medida tendría un coste demasiado elevado para la credibilidad del proyecto europeo, y apenas serviría para resolver el problema. Dentro o fuera del euro, los griegos necesitan ayuda financiera. Y expulsarlos ahora no parece la opción más adecuada.
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¿Cómo funcionó el engaño de las estadísticas ?
Atenas utilizó artificios contables y realizó operaciones con productos financieros derivados sobre fondos de pensiones y otros activos públicos, que le permitieron no dar a conocer a Bruselas el tamaño real de su deuda y las correspondientes obligaciones de pago de los intereses que generaba. Aseguraba que su déficit no llegaba al 4%, cuando en realidad superaba el 12%.
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¿La culpa es solo del anterior Gobierno ?
El Ejecutivo del conservador Kostas Karamanlis es el gran responsable, pero no hay que olvidar que Atenas lleva camuflando sus estadísticas desde hace años, cuando algunos cargos del actual Gabinete socialista de Giorgos Papandreu, incluido el ministro de Finanzas, George Papaconstantinou, ya ocupaban puestos de importancia en la gestión de la economía del país. También hay un elevado grado de responsabilidad por omisión en la Comisión y en Eurostat. Resulta difícil creer que no advirtieron antes el engaño.
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¿Qué hace Atenas para remediar la situación ?
Se ha comprometido a reducir su déficit en cuatro puntos al año de aquí al 2012, recortando gastos y aumentando ingresos. La fórmula es muy impopular, y probablemente injusta, porque sus costes recaerán sobre las clases trabajadoras. Se subirán prácticamente todos los impuestos, se congelarán salarios y pensiones y se recortará la inversión pública en educación, sanidad, infraestructuras...