Expectación frustrada en el Sil

ECONOMÍA

El inicio del vaciado de la presa de Iberdrola suscitó más interés mediático que real, ?ya que debido al volumen de agua embalsada, el descenso tardará en percibirse

20 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Las obras para los nuevos aprovechamientos hidráulicos en la Ribeira Sacra llevan años embalsadas en la polémica. Iberdrola alega que se trata de «ampliaciones», y no de nuevos proyectos, y que su compromiso medioambiental es tal que hasta pierde dinero dejando un caudal ecológico que no tendría que cumplir en base a normativas en vigor cuando fueron otorgadas las concesiones. Y los grupos que se oponen a nuevas obras en este espacio natural de los cañones del Sil apelan a la sobreexplotación de la cuenca, los abusos de Iberdrola en lo que a la desecación del río se refiere y el ataque que supone horadar la montaña y producir toneladas de escombros en plena zona protegida, que algunos colectivos aspiran a ver convertida -la Ribeira Sacra y los cañones del Sil- en patrimonio de la humanidad, lo que difícilmente se podría conseguir con las obras que la compañía eléctrica tiene previsto desarrollar.

La expectación por el vaciado del embalse de Santo Estevo estaba fervientemente alimentada por algunas polémicas, como la referida al descenso del caudal en un 30% en los próximos meses y la imposibilidad de llevar a cabo la campaña turística de los catamaranes durante este año. Finalmente, y como estaba previsto, ayer se inició el vaciado de la presa de Santo Estevo y la trascendental cita consistió en abrir las compuertas superiores, solo dos, para aliviar agua como suele acontecer cuando las presas están por encima de nivel y deciden desembalsar parte de su caudal en previsión de nuevas lluvias. No se abrieron los canales inferiores, lo que agilizaría el vaciado de esta. De hecho a última hora de la tarde, la diferencia de la cota del embalse en las laderas del cañón era casi imperceptible.

Procesión de medios

Lo que se vaticinaba casi como una jornada para la historia se quedó en una procesión de medios de comunicación que sí que suscitó gran interés entre el numeroso personal que se movía entre las oficinas prefabricadas que se instalaron en el mirador de la presa, los guardias de seguridad y los trabajadores que subían y bajaban a las obras.